Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy me lloran los dedos y me llora la boca,
porque ya mis ojos no pueden llorar.
Hoy entrego, de mi derrota, todas las notas,
por miedo a que me hieran una vez más.
Hoy me conecto a los recuerdos, que afloran,
de la misma tragedia que causa esta manera de amar.
Porque hoy soy fuego que se apaga en la sombra
y, de esto que siento, no quiero ni hablar
Hoy me llora el silencio, hoy me lloran las horas
Porque mis ojos necios aún le quieren mirar;
y siendo tan tonta, ¡por Dios, sin remedio!, y siendo tan loca
Aun siento el alma en la boca, cuando le veo acercar.
Hoy la ausencia se anota, y mi cuerpo se agota,
fenece, y estallan de la ausencia las gotas, jactanciosas de nunca fallar
están hiriendo mis ansias, derramando mi copa,
y me lloran los dedos y me llora la boca, apurando la copa, para poderla callar
porque ya mis ojos no pueden llorar.
Hoy entrego, de mi derrota, todas las notas,
por miedo a que me hieran una vez más.
Hoy me conecto a los recuerdos, que afloran,
de la misma tragedia que causa esta manera de amar.
Porque hoy soy fuego que se apaga en la sombra
y, de esto que siento, no quiero ni hablar
Hoy me llora el silencio, hoy me lloran las horas
Porque mis ojos necios aún le quieren mirar;
y siendo tan tonta, ¡por Dios, sin remedio!, y siendo tan loca
Aun siento el alma en la boca, cuando le veo acercar.
Hoy la ausencia se anota, y mi cuerpo se agota,
fenece, y estallan de la ausencia las gotas, jactanciosas de nunca fallar
están hiriendo mis ansias, derramando mi copa,
y me lloran los dedos y me llora la boca, apurando la copa, para poderla callar
::::