coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Tú eres como el sonido de la noche...
De la noche en calma y silenciosa,
donde declinan mis sentidos
buscando algún sonido que acompañe
mi soledad despierta, cuando todo duerme
en aparente calma.
Eres la abundancia de mi vientre,
la última semilla de mi vida,
te amo, te sonrío, te invento entre mis horas,
te fabrico con mis manos
las redes para que atrapes mariposas
¡y tú... silenciosa, las desechas y arrinconas!
¡No eres y eres! en mis momentos, sonido de campanilla,
con notas musicales de alegría o...
a veces deprimidas notas que fatigan,
que quitan el aliento para escribir historias de una lucha,
capoteada con delicada mantilla de seda fina
¡para doblegar al toro, en las corridas de la vida!
¡Ay! mi noble alma...¡Cuanto te extraño!
¡cuanto dolor me causa tu silenciosa palabra!
no sé quien soy, cuando tus labios callas
y dentro de mi boca, se quedan mudas mis palabras...
¡Ay! triste calma, cuando la misma vida la limitas, la escondes
y la desechas, como la red que te fabrico cada día
para que atrapes mariposas de colores y descubras
que en sus alegres alas, llevan el polvo de la vida,
regando los campos con semillas siendo tan corta su existencia.
Tú eres mis horas en espera, alucinantes, silenciosas, mudas;
¡cuanto quisiera reubicar las manecillas del reloj!
¡devolverlas al comienzo del comienzo!
¡buscando como rediseñar los tiempos!
para que no sigan marchando los suspiros,
perdiéndose en los firmamentos,
¡donde nunca lograremos atrapar de nuevo esos suspiros
salidos del fondo de nuestro pecho y acariciarlos de nuevo,
con la yema de los dedos.
Tienes tu libertad y yo... soy cautiva en el tiempo...
ese tiempo que doblega el pensamiento, los recuerdos;
no respiro, sin que me dañe el viento
porque en el viento están todos mis esfuerzos
¡y en pedazos mi corazón entero!
Prudencia Arenas
(Coral)
Última edición:
::::