Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Volverás, en una noche desteñida y desabotonada
salpicada de algunos latidos brillantes,
coronada por una luna opacada.
Inmensa para soñar, para volver a lo de antes.
Tus montañas se acercaran a mis costas
las enmarañadas selvas se agitaran,
con las tormentosas lluvias nuestras.
Aparecerás y habrá luces que lo gritaran.
Me mirabas apenas sin consuelo
a través del vidrio que separa la realidad,
yo en la locura y tú en pleno vuelo.
Si te atrevieras volaríamos juntos a la felicidad.
En un carnaval de números que no dan respuestas,
pasan en desfile inexorable e inmenso como un templo.
¿Cómo hacen sus versos los poetas?
En que momentos te pierdo o como te conservo, tiempo.
Tu alma ya no juega a la inspiración
con mi dolido corazón, como latido final te pierdo,
intento moribundo que yace en desolación.
Pero seguiré escribiéndote por el recuerdo.
Tu boca ya no me nombra ni me besa
pero tengo guardado lo conquistado a tus labios,
de todo lo último de este triste adiós que en silencio reza.
Guardando todos los tiempos para cuando seamos dos.
Te he buscado en todo instante, en mi soledad
en la sonrisa ausente, que te recuerda y te reclama,
En mi fría habitación y su oscuridad.
Amada, ¿sabes cuanta falta le haces a mi alma?.
salpicada de algunos latidos brillantes,
coronada por una luna opacada.
Inmensa para soñar, para volver a lo de antes.
Tus montañas se acercaran a mis costas
las enmarañadas selvas se agitaran,
con las tormentosas lluvias nuestras.
Aparecerás y habrá luces que lo gritaran.
Me mirabas apenas sin consuelo
a través del vidrio que separa la realidad,
yo en la locura y tú en pleno vuelo.
Si te atrevieras volaríamos juntos a la felicidad.
En un carnaval de números que no dan respuestas,
pasan en desfile inexorable e inmenso como un templo.
¿Cómo hacen sus versos los poetas?
En que momentos te pierdo o como te conservo, tiempo.
Tu alma ya no juega a la inspiración
con mi dolido corazón, como latido final te pierdo,
intento moribundo que yace en desolación.
Pero seguiré escribiéndote por el recuerdo.
Tu boca ya no me nombra ni me besa
pero tengo guardado lo conquistado a tus labios,
de todo lo último de este triste adiós que en silencio reza.
Guardando todos los tiempos para cuando seamos dos.
Te he buscado en todo instante, en mi soledad
en la sonrisa ausente, que te recuerda y te reclama,
En mi fría habitación y su oscuridad.
Amada, ¿sabes cuanta falta le haces a mi alma?.
::
::
::::
::. Zulcas.