eloisa echeverria
Poeta adicto al portal
No recuerdo cuando te convertiste
en mi mejor verso.
A veces creo que te había escrito
desde antes de nacer
que ya estábamos predestinados
y que ahora sólo reconocí
tu estampa elefante blanco
de inigualable candor
y que sigo escribiendo a tu alma bella,
que siempre has sido mi mejor copla
mi mejor poesía escrita,
mi pieza excelsa en la que debo
plasmar,
mis melodías, mis cantos mortales
porque los inmortales
ya los escribí para ti antes de venir.
Mi mente dibuja recuerdos en donde el arrebatamiento ,
mutuo,
hipnotizante,
nos condujo por senderos inverosímiles para el resto
pero que en nuestros entes traviesos
dichosos de tenernos fueron reales,
sin embargo,
no recuerdo cuando te convertiste en mi mejor verso
no sé si cuando al ver tus ojos en la ventana
que nos unió
dejaste caer un hechizo
que se convirtió en melodías danzantes
llenas de mariposas azul índigo
en el útero de mi alma
y que se reflejaron en mis ojos
los que cuando miraste
hicieron que te perdieras también...
No lo recuerdo.
O tal vez fue cuando
nos dejamos llevar por el arrebato
en el que perdimos toda compostura
y que fue rescatadora
de la tiranía obstinada que nos embargaba.
Sé que eres mi mejor verso,
mi distinguido canto
que destila primaveras verdes
para mi camino irregular
sólo que no recuerdo
en que instante te convertiste en ello,
en mi soberbia esfinge,
en mi impar bahía,
en mi magnifica pintura,
en mi mejor versar
y es que
la substancia de tu prisión
invadió mi camino en forma gradual
y no tuve percepción del instante en que
me perdí en las letras
para acariciar tu alma blanca
para acariciar hasta rebozar
tu ser de brebajes placenteros
así como llenas mi vaso con tu
pigmentado equipo perfumado
de porvenir viable.
¿Cuándo te convertiste en mi mejor verso
y pasaste a ser portero y dueño de
mi pluma aficionada con la que
emito y pregono
que eres para mi
el mejor verso que pueda escribir?
Dime,
laureado escultor de belleza sin par.
¿Recuerdas cuando mis letras
acariciaron tus fibras
y sentiste que no podrías detenerte
en éste navegar de coplas
de mar irracional pero que te liaba
y querías cada vez mas?.
Tú.
¿Lo recuerdas?
porque intuyo que fue el instante en que
tomaste la flor de mis letras,
las oliste
y te transformaste en los versos más perfectos
de mi melodía utópica.
De: "Sueños fecundos". Prosa poética.
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