Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Cuando lates como gacela llamativa
Cuando lates como gacela llamativa,
mi piel es un lunar pegado en tu espalda.
Y soy un pez acallado en el mundo de tus senos.
Eres la ambrosía sentada en la maraña
del anzuelo que lanza el crepúsculo,
como río pálido y enfierecido, así tesonero y épico
tienes el pubis de tu alma
Lates en la delgadez de un pistilo, yo lamo
tu ropa de luz o la mezclilla de tu cálido
cuerpo salado, eres el mejor testimonio
de la pose de un día, del alivio de las aves
elásticas que vuelan en tu sensualidad
Ayer fuiste todo mi calor y latías
como la lava y la juventud de los astros en el cielo.
Cuando lates como margarita de ensueño,
mi piel es una red cazando suspiros con ceguera.
Ya es tiempo de veda, pero siempre que lates
como gacela llamativa, mis ojos se ausentan
tan salvajes de mi, y eres tú, siempre eres tú
Cuando nunca dejas de latir, como si fuera infinito
el verano, y es más infinito el lunar
pegado en tu espalda.
Dedicado a mi Sirenita Misteriosa. Te amo Cielote.
Cuando lates como gacela llamativa,
mi piel es un lunar pegado en tu espalda.
Y soy un pez acallado en el mundo de tus senos.
Eres la ambrosía sentada en la maraña
del anzuelo que lanza el crepúsculo,
como río pálido y enfierecido, así tesonero y épico
tienes el pubis de tu alma
Lates en la delgadez de un pistilo, yo lamo
tu ropa de luz o la mezclilla de tu cálido
cuerpo salado, eres el mejor testimonio
de la pose de un día, del alivio de las aves
elásticas que vuelan en tu sensualidad
Ayer fuiste todo mi calor y latías
como la lava y la juventud de los astros en el cielo.
Cuando lates como margarita de ensueño,
mi piel es una red cazando suspiros con ceguera.
Ya es tiempo de veda, pero siempre que lates
como gacela llamativa, mis ojos se ausentan
tan salvajes de mi, y eres tú, siempre eres tú
Cuando nunca dejas de latir, como si fuera infinito
el verano, y es más infinito el lunar
pegado en tu espalda.
Dedicado a mi Sirenita Misteriosa. Te amo Cielote.
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