Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo algo que decirte y no recuerdo tu nombre
Las sombras oscurecen mi pensar,
pero tengo que decirte, aunque no te nombre,
que la absurda soledad es mi penar;
que me has dejado sumida en el presente
Pero atada a los lazos de un pasado, que no he podido olvidar.
Tengo que decirte, aunque no recuerde tu nombre,
que mis labios agrietados ahora están
Porque no reciben, desde hace mucho tiempo, besos nobles
que los humedezcan de esperanzas y algo más
Tengo que decirte, aunque tenga que inventarte un nombre,
que la vida misma me asfixia y me cuesta respirar,
sin el olor del perfume que me adobe,
la certeza de tenerlo en mi soñar
que ya no quedan fuerzas, y es enorme,
el vacío que yo siento aquí en mi pecho con un loco palpitar
Que los ecos de las voces de reproches,
me atolondran y me dejan sumida en esta adversidad
Déjame decirte, aunque no te nombre,
que el suspiro se me escapa sin pensar;
que el remedio que me dieron-es un derroche-
porque lo apuro a sobredosis,
buscando esta angustia terminar
Déjame decirte que ahora todo es enorme,
que me siento pequeñita Que mi alma desea volar,
y que a partir de este instante, recordé tu nombre
Princesa de las tinieblas
¡Tristeza!,
conmigo vas a acabar
Las sombras oscurecen mi pensar,
pero tengo que decirte, aunque no te nombre,
que la absurda soledad es mi penar;
que me has dejado sumida en el presente
Pero atada a los lazos de un pasado, que no he podido olvidar.
Tengo que decirte, aunque no recuerde tu nombre,
que mis labios agrietados ahora están
Porque no reciben, desde hace mucho tiempo, besos nobles
que los humedezcan de esperanzas y algo más
Tengo que decirte, aunque tenga que inventarte un nombre,
que la vida misma me asfixia y me cuesta respirar,
sin el olor del perfume que me adobe,
la certeza de tenerlo en mi soñar
que ya no quedan fuerzas, y es enorme,
el vacío que yo siento aquí en mi pecho con un loco palpitar
Que los ecos de las voces de reproches,
me atolondran y me dejan sumida en esta adversidad
Déjame decirte, aunque no te nombre,
que el suspiro se me escapa sin pensar;
que el remedio que me dieron-es un derroche-
porque lo apuro a sobredosis,
buscando esta angustia terminar
Déjame decirte que ahora todo es enorme,
que me siento pequeñita Que mi alma desea volar,
y que a partir de este instante, recordé tu nombre
Princesa de las tinieblas
¡Tristeza!,
conmigo vas a acabar
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