Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Habría de librar su última gran batalla.
Sin armaduras, ni armas y sin montura
le disparan desde una atalaya,
no se escuda, ni lo procura.
Será presa fácil, blanco perfecto
lleva muchas heridas en el cuerpo.
Pero permanece de pie, muy quieto,
la vida se le escapa como el tiempo.
Luchador incansable de tantas derrotas
que la vida transformó en victorias,
dejó tanto de sí en cada campo
sin importarle si se lo devolvería el tiempo.
Ya no es el mismo, esta desprotegido
sin armas no debería luchar.
Pero orgulloso como que es, no le gusta fallar
ni siquiera en el intento, como es sabido.
Se enfrentó por la vida de los demás
nunca espero algún reconocimiento,
luchó aún en tiempos de paz.
Sin huir a ningún enfrentamiento.
Destrozado casi muerto, ya sin vida
el palpitar de su corazón le preguntó:
¿ Dónde está tu amada querida ?.
Y el silencio no le respondió.
Aún sin perder el sentido
se aferró hasta el último latido;
y agonizando logró decir: te quiero.
Por que tengo el corazón de guerrero.
Sin armaduras, ni armas y sin montura
le disparan desde una atalaya,
no se escuda, ni lo procura.
Será presa fácil, blanco perfecto
lleva muchas heridas en el cuerpo.
Pero permanece de pie, muy quieto,
la vida se le escapa como el tiempo.
Luchador incansable de tantas derrotas
que la vida transformó en victorias,
dejó tanto de sí en cada campo
sin importarle si se lo devolvería el tiempo.
Ya no es el mismo, esta desprotegido
sin armas no debería luchar.
Pero orgulloso como que es, no le gusta fallar
ni siquiera en el intento, como es sabido.
Se enfrentó por la vida de los demás
nunca espero algún reconocimiento,
luchó aún en tiempos de paz.
Sin huir a ningún enfrentamiento.
Destrozado casi muerto, ya sin vida
el palpitar de su corazón le preguntó:
¿ Dónde está tu amada querida ?.
Y el silencio no le respondió.
Aún sin perder el sentido
se aferró hasta el último latido;
y agonizando logró decir: te quiero.
Por que tengo el corazón de guerrero.
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