Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
No va más allá mi pensamiento,
sobre el eco de tus manos lo sorprendo...
Ni va más allá el decaimiento
pues me confortas. Y es cuando comprendo,
que todo confluye en ti...
Alegrías y diferendos;
sombras y colores con su efervescente frenesí;
las palabras con sus remiendos...
y el amor apasionado, que hace mis mejillas carmesí...
Eres, desde que te conocí,
el centro de mi universo.
Si caducaras, en un acto pueril,
yo te renovaría, lo sentencio...
Estás sembrado en mí,
me abonaste con tus besos;
y tus palabras florecieron, haciéndome sentir,
que en tus brazos me embeleso...
Nada cabe ya entre tu risa y mis sueños,
y nada escapa entre tu corazón y mi boca;
y aunque todo lo abarcamos en un mundo pequeño
a nosotros, las horas juntos, siempre nos parecen pocas...
Siempre soñando despiertos,
apuntando nuestras flechas a la luna;
mantenemos al reloj siempre dispuesto...
Nunca hacemos conjeturas;
el amor fluye directo,
y en nuestro lecho se conjura...,
y el amor-nunca indispuesto-
nos sorprende en la locura...
sobre el eco de tus manos lo sorprendo...
Ni va más allá el decaimiento
pues me confortas. Y es cuando comprendo,
que todo confluye en ti...
Alegrías y diferendos;
sombras y colores con su efervescente frenesí;
las palabras con sus remiendos...
y el amor apasionado, que hace mis mejillas carmesí...
Eres, desde que te conocí,
el centro de mi universo.
Si caducaras, en un acto pueril,
yo te renovaría, lo sentencio...
Estás sembrado en mí,
me abonaste con tus besos;
y tus palabras florecieron, haciéndome sentir,
que en tus brazos me embeleso...
Nada cabe ya entre tu risa y mis sueños,
y nada escapa entre tu corazón y mi boca;
y aunque todo lo abarcamos en un mundo pequeño
a nosotros, las horas juntos, siempre nos parecen pocas...
Siempre soñando despiertos,
apuntando nuestras flechas a la luna;
mantenemos al reloj siempre dispuesto...
Nunca hacemos conjeturas;
el amor fluye directo,
y en nuestro lecho se conjura...,
y el amor-nunca indispuesto-
nos sorprende en la locura...
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