Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Deslizo esta figura mía
de pausado caminar y delgada silueta
entre los pasillos de las nostalgia,
me voy consumiendo sin viento sin veleta.
Arrastro mi pasado que se hace presente
en el dolor que te recuerda,
que solo siente necesidad por verte.
Por encallar mí libertad, por atarme a tu cuerda.
Me retrato en los espejos
de los sueños que no duermen,
en los motivos que nos hacen viejos.
En los miedos que mi alma carcomen.
Y me voy desapareciendo sin retrazo
me duele el pecho y el alma,
pierdo peso cada vez más adelgazo.
Pero no sangro ni pierdo la calma.
Un suspiro se enredo en el laberinto
que a mi alma confunde,
atrapándolo en un eco distinto.
Duele dulcemente cuando se difunde.
Camino silente mientras fumo
piensa y llora mi corazón,
cada día un poco más me consumo.
Soy producto del dolor no de la razón.
Ahora, seria de mucha cobardía
pedirte que te mueras por mi,
por que se bien que no lo harías.
Si nunca te atrevías a vivir muriendo así.
Morir de amor, es lo mas seguro
pero es digno, saber que alberga en mi,
que cada palpitar es tras el muro.
De un silencio tibio, sin matiz.
Me he vuelto un monumento a la tristeza
un especie de espectro del amor,
que viaja en las lágrimas sin fortaleza.
En las estelas franqueadas del dolor.
Ya no eres reflejo de lo que siento
no te imagino pensando en mi soledad,
ni arrepentida por todo este tormento.
Quizá hasta debes de reír, pero no de felicidad.
de pausado caminar y delgada silueta
entre los pasillos de las nostalgia,
me voy consumiendo sin viento sin veleta.
Arrastro mi pasado que se hace presente
en el dolor que te recuerda,
que solo siente necesidad por verte.
Por encallar mí libertad, por atarme a tu cuerda.
Me retrato en los espejos
de los sueños que no duermen,
en los motivos que nos hacen viejos.
En los miedos que mi alma carcomen.
Y me voy desapareciendo sin retrazo
me duele el pecho y el alma,
pierdo peso cada vez más adelgazo.
Pero no sangro ni pierdo la calma.
Un suspiro se enredo en el laberinto
que a mi alma confunde,
atrapándolo en un eco distinto.
Duele dulcemente cuando se difunde.
Camino silente mientras fumo
piensa y llora mi corazón,
cada día un poco más me consumo.
Soy producto del dolor no de la razón.
Ahora, seria de mucha cobardía
pedirte que te mueras por mi,
por que se bien que no lo harías.
Si nunca te atrevías a vivir muriendo así.
Morir de amor, es lo mas seguro
pero es digno, saber que alberga en mi,
que cada palpitar es tras el muro.
De un silencio tibio, sin matiz.
Me he vuelto un monumento a la tristeza
un especie de espectro del amor,
que viaja en las lágrimas sin fortaleza.
En las estelas franqueadas del dolor.
Ya no eres reflejo de lo que siento
no te imagino pensando en mi soledad,
ni arrepentida por todo este tormento.
Quizá hasta debes de reír, pero no de felicidad.
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