Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
En el noble sauce su vuelo ha detenido
lejos de la fuente ya vacía y empantanada,
quizá sus trinos en el bosque del sonido.
Sigue haciendo eco, bella ave soñada.
Silentes y trémulos hablaron nuestros labios
sellamos la promesa del regreso,
aquella bendecida noche de los dos.
En idioma universal, nos dimos el primer beso.
A veces juego a entenderme
mientras mis sentimientos desatas,
me das tu mano para no perderme.
Aunque ya no repitas si me amas.
En alguna página olvidada para la pena
de esas que ya nadie lee, estaré,
y tú con tus pétalos sin deshojar, rosa eterna.
Aun cuando mi voz se quiebre, en silencio te amaré.
Corazón disecado con su alma partida
en lágrimas que ya olvidaron el recorrido,
emblemas de mi batalla perdida.
Te vas sin saber que eras lo más querido.
El vuelo gitano de mi alma ha caído
en los tentáculos invisibles del viento que me ata,
me sujeta y me arrastra vencido.
Quisiera cortar la cuerda que me mata.
No sé si recuerdas mi mirada volando
entre la muchedumbre aquella madrugada,
no te buscaba, flotaba en tu aura soñando.
Por que lo nuestro es la feliz coincidencia esperada.
Llenarme los ojos de luz, impávido
atarme a tus primaverales manos, de pétalos y colibrí.
En tus besos que siembran el sueño prometido,
despertar con el eco de tu boca, más cerca de mí.
lejos de la fuente ya vacía y empantanada,
quizá sus trinos en el bosque del sonido.
Sigue haciendo eco, bella ave soñada.
Silentes y trémulos hablaron nuestros labios
sellamos la promesa del regreso,
aquella bendecida noche de los dos.
En idioma universal, nos dimos el primer beso.
A veces juego a entenderme
mientras mis sentimientos desatas,
me das tu mano para no perderme.
Aunque ya no repitas si me amas.
En alguna página olvidada para la pena
de esas que ya nadie lee, estaré,
y tú con tus pétalos sin deshojar, rosa eterna.
Aun cuando mi voz se quiebre, en silencio te amaré.
Corazón disecado con su alma partida
en lágrimas que ya olvidaron el recorrido,
emblemas de mi batalla perdida.
Te vas sin saber que eras lo más querido.
El vuelo gitano de mi alma ha caído
en los tentáculos invisibles del viento que me ata,
me sujeta y me arrastra vencido.
Quisiera cortar la cuerda que me mata.
No sé si recuerdas mi mirada volando
entre la muchedumbre aquella madrugada,
no te buscaba, flotaba en tu aura soñando.
Por que lo nuestro es la feliz coincidencia esperada.
Llenarme los ojos de luz, impávido
atarme a tus primaverales manos, de pétalos y colibrí.
En tus besos que siembran el sueño prometido,
despertar con el eco de tu boca, más cerca de mí.
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