Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
A sus espaldas el sol despidiéndose
y frente a mi la mujer que se marcha,
ella sin lágrimas y mi alma ahogándose.
Con su mirada limpia y la mía con mancha.
No te quedes para verme llorar
alista tu cobardía, tu sonrisa,
y llévate toda tu manera de amar.
Extraño recuerdo que se filtra sin prisa.
Tu sillón vacío
el libro sin abrir,
me dejaste tu espacio.
Y un corazón que se niega a latir.
La silla sin tu blusa
tu almohada sin tus sueños,
el espejo ya no te dibuja.
En un instante dejamos de ser nuestros dueños.
No me dejes tu sombra
que si te llevas el brillo de tu mirar,
para que necesito oscuridad, si sobra.
La suficiente para poder recordar.
Tus manos volaron como las aves al sur
presagiando el cruel invierno de tu adiós,
no hay trino, ni bosque, no estas más tú.
Y se me dio por extrañar las cosas de los dos.
y frente a mi la mujer que se marcha,
ella sin lágrimas y mi alma ahogándose.
Con su mirada limpia y la mía con mancha.
No te quedes para verme llorar
alista tu cobardía, tu sonrisa,
y llévate toda tu manera de amar.
Extraño recuerdo que se filtra sin prisa.
Tu sillón vacío
el libro sin abrir,
me dejaste tu espacio.
Y un corazón que se niega a latir.
La silla sin tu blusa
tu almohada sin tus sueños,
el espejo ya no te dibuja.
En un instante dejamos de ser nuestros dueños.
No me dejes tu sombra
que si te llevas el brillo de tu mirar,
para que necesito oscuridad, si sobra.
La suficiente para poder recordar.
Tus manos volaron como las aves al sur
presagiando el cruel invierno de tu adiós,
no hay trino, ni bosque, no estas más tú.
Y se me dio por extrañar las cosas de los dos.
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