Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Mis labios se durmieron enmudecidos
con el último beso,
sus despertares no habrían de ser los mismos.
Sufren en silencio tu regreso.
En el oasis de mi boca
ningún espejismo se refleja,
se agrietaron como la roca.
Envejeciendo mientras la vida se aleja.
Marchitos sin sonrisa fresca
los suspiros liberados,
silente a quien se los ofrezca.
Quedaron aquellos besos, guardados.
Han atrapado el grito apasionado
de otros amantes,
de quienes con un beso han logrado.
Ser fugitivos, cautivos o errantes.
Humedecidos por las lágrimas que los refrescan
quedaron sellados, dormidos,
esperando tiempos nuevos que amanezcan.
Para quedar en un beso unidos.
Mis labios siguen esperando
sin saber a exactitud,
si estoy ya despierto o aún sigo soñando.
O quede atrapado en el beso que me enviaste tú.
con el último beso,
sus despertares no habrían de ser los mismos.
Sufren en silencio tu regreso.
En el oasis de mi boca
ningún espejismo se refleja,
se agrietaron como la roca.
Envejeciendo mientras la vida se aleja.
Marchitos sin sonrisa fresca
los suspiros liberados,
silente a quien se los ofrezca.
Quedaron aquellos besos, guardados.
Han atrapado el grito apasionado
de otros amantes,
de quienes con un beso han logrado.
Ser fugitivos, cautivos o errantes.
Humedecidos por las lágrimas que los refrescan
quedaron sellados, dormidos,
esperando tiempos nuevos que amanezcan.
Para quedar en un beso unidos.
Mis labios siguen esperando
sin saber a exactitud,
si estoy ya despierto o aún sigo soñando.
O quede atrapado en el beso que me enviaste tú.
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