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Historia de un Amor

legendario

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella tenía quince años
cuando yo me enamoré;
eran tiempos de colegio
que jamás olvidaré.

Eran tiempos de bureo;
de amor tierno, dulce amor;
yo bordeaba ya los veinte,
ella quince en su candor.

Era ya mi quinta novia
y yo su primer amor;
fui quien desfloró sus labios,
quien encendió su rubor.

Nos amamos locamente
con casto amor de marfil;
sin paladear esa fruta
prohibida del jardín.

Ella tenía una hamaca
y un pequeño corredor,
cómplices, mudos testigos
de nuestro cálido amor.

Fuimos novios tres veranos,
tres primaveras de miel;
como maldecía la noche
y amaba el amanecer.

Todo fue como imagino
debe ser en el edén,
había música en su risa
y en su hamaca había vaivén.

Pero un día terminamos
nuestra alegre relación,
se me retorcía el alma
y gemía el corazón.

Ella se fue de repente
hacia lejana ciudad,
yo proseguí mis estudios
en una universidad.

Y así de poquito a poco
otra vez llegó el amor,
mucho más ardiente que antes,
más florido que una flor.

Al terminar mis estudios
y hacerme profesional,
a otra novia desposaba
en enlace marital.

No volví a saber de ella
hasta cuando a mí llegó
la noticia que asimismo,
ella también se casó.

Siempre la he tenido en sueños
recordándome el ayer,
yo no sé si los recuerdos
forman parte del querer.

Pero al paso de los años
por una casualidad,
al fin supe de su vida,
de su alegre realidad.

Ella fue quien me lo dijo
cuando un día me llamó,
me contó toda su historia;
cómo y cuándo se casó.

Yo le dirigí una carta
y ella me correspondió,
nos dijimos cosas bellas,
pero menos del amor.

Me sentí muy complacido
de que sea muy feliz,
al igual que yo en mi casa
con mi dulce emperatriz.

Ama mucho a su esposo
como yo a mi mujer;
pero está vivo el recuerdo,
el recuerdo del ayer.

Es la historia de un romance
del florido tiempo aquel;
fueron tiempos de colegio
que jamás olvidaré...
 
Última edición:
Me has recordado una bella melodía de Roberto Jordán creo que es de él y se llama amor de estudiantes, bellísima melodía como lo son tus versos, esa cascada de recuerdos que hoy traes a las puertas de mi alma y que entran dejando abiertos los míos en esta bella poesía, es hermoso ese romance de los quince a los veinte,
cundo todo parece un jardín de ensoñación, inoscencias volando en alas del amor.

Grato siempre llegar hasta tus magistrales versos. Verso y recuerdos de ensonación.

Cariños mi amigo Tito honor pasear por este tu jardín de versos.
 
Muy lindo, tierno. ¡Ahh tiempos pasados!.. hiciste renacer recuerdos dormidos; otros protagonistas, otra historia, posiblemente una situación similar. Un beso de agradecimiento.
 
Ella tenía quince años
cuando yo me enamoré;
eran tiempos de colegio
que jamás olvidaré.

Eran tiempos de bureo;
de amor tierno, dulce amor;
yo bordeaba ya los veinte,
ella quince en su candor.

Era ya mi quinta novia
y yo su primer amor;
fui quien desfloró sus labios,
quien encendió su rubor.

Nos amamos locamente
con casto amor de marfil;
sin paladear esa fruta
prohibida del jardín.

Ella tenía una hamaca
y un pequeño corredor,
cómplices, mudos testigos
de nuestro cálido amor.

Fuimos novios tres veranos,
tres primaveras de miel;
como maldecía la noche
y amaba el amanecer.

Todo fue como imagino
debe ser en el edén,
había música en su risa
y en su hamaca había vaivén.

Pero un día terminamos
nuestra alegre relación,
se me retorcía el alma
y gemía el corazón.

Ella se fue de repente
hacia lejana ciudad,
yo proseguí mis estudios
en una universidad.

Y así de poquito a poco
otra vez llegó el amor,
mucho más tórrido que antes,
más florido que una flor.

Al terminar mis estudios
y hacerme profesional,
a otra novia desposaba
en enlace marital.

No volví a saber de ella
hasta cuando a mí llegó
la noticia que asimismo
ella también se casó.

Siempre la he tenido en sueños
recordándome el ayer,
yo no sé si los recuerdos
forman parte del querer.

Pero al paso de los años
por una casualidad,
al fin supe de su vida,
de su alegre realidad.

Ella fue quien me lo dijo
cuando un día me llamó
me contó toda su historia;
cómo y cuándo se casó.

Yo le dirigí una carta
y ella me correspondió,
nos dijimos cosas bellas
pero menos del amor.

Me sentí muy complacido
de que sea muy feliz,
al igual que yo en mi casa
con mi dulce emperatriz.

Ama mucho a su esposo
como yo a mi mujer;
pero está vivo el recuerdo,
el recuerdo del ayer.

Es la historia de un romance
de ese bello tiempo aquel;
fueron tiempos de colegio
que jamás olvidaré...


Hermosa evocación de aquel amor primero, del sentir sincero en el nacer de los sueños, de los húmedos besos... un placer pasar por aqui y recordar mis mismos amores primeros... Buen trabajo poeta!

Estrellas y Big saludos.
 
Ligia Calderón Romero;1668956 dijo:
Me has recordado una bella melodía de Roberto Jordán creo que es de él y se llama amor de estudiantes, bellísima melodía como lo son tus versos, esa cascada de recuerdos que hoy traes a las puertas de mi alma y que entran dejando abiertos los míos en esta bella poesía, es hermoso ese romance de los quince a los veinte,
cundo todo parece un jardín de ensoñación, inoscencias volando en alas del amor.

Grato siempre llegar hasta tus magistrales versos. Verso y recuerdos de ensonación.

Cariños mi amigo Tito honor pasear por este tu jardín de versos.
Gracias Ligia por tu comentario muy exhuberante, un besote amiga...
 
Ella tenía quince años
cuando yo me enamoré;
eran tiempos de colegio
que jamás olvidaré.

Eran tiempos de bureo;
de amor tierno, dulce amor;
yo bordeaba ya los veinte,
ella quince en su candor.

Era ya mi quinta novia
y yo su primer amor;
fui quien desfloró sus labios,
quien encendió su rubor.

Nos amamos locamente
con casto amor de marfil;
sin paladear esa fruta
prohibida del jardín.

Ella tenía una hamaca
y un pequeño corredor,
cómplices, mudos testigos
de nuestro cálido amor.

Fuimos novios tres veranos,
tres primaveras de miel;
como maldecía la noche
y amaba el amanecer.

Todo fue como imagino
debe ser en el edén,
había música en su risa
y en su hamaca había vaivén.

Pero un día terminamos
nuestra alegre relación,
se me retorcía el alma
y gemía el corazón.

Ella se fue de repente
hacia lejana ciudad,
yo proseguí mis estudios
en una universidad.

Y así de poquito a poco
otra vez llegó el amor,
mucho más tórrido que antes,
más florido que una flor.

Al terminar mis estudios
y hacerme profesional,
a otra novia desposaba
en enlace marital.

No volví a saber de ella
hasta cuando a mí llegó
la noticia que asimismo
ella también se casó.

Siempre la he tenido en sueños
recordándome el ayer,
yo no sé si los recuerdos
forman parte del querer.

Pero al paso de los años
por una casualidad,
al fin supe de su vida,
de su alegre realidad.

Ella fue quien me lo dijo
cuando un día me llamó
me contó toda su historia;
cómo y cuándo se casó.

Yo le dirigí una carta
y ella me correspondió,
nos dijimos cosas bellas
pero menos del amor.

Me sentí muy complacido
de que sea muy feliz,
al igual que yo en mi casa
con mi dulce emperatriz.

Ama mucho a su esposo
como yo a mi mujer;
pero está vivo el recuerdo,
el recuerdo del ayer.

Es la historia de un romance
de ese bello tiempo aquel;
fueron tiempos de colegio
que jamás olvidaré...





¡Y quien no ha tenido amores pasados, que los recuerdos afloran
cuando menos lo esperas, días felices de antaño.
Un placer pasar por tus recuerdos, Tito
abrazos
 
Precioso poema, legendario. Sólo te puedo decir que me ha encantado, que lo he leído conmovido de principio a fin, que me he metido de lleno en él, casi como si lo hubiera escrito yo, casi como si tu historia fuera mi historia. Eso sólo lo consiguen los grandes poetas.
Nostalgia de amor, el primer amor, como la novela de Turguéniev. Qué gratos recuerdos.
Saludos y todas las estrellas, amigo.
 
Una gran historia, me ha encantado muchísimo!!! Mi más sincera enhorabuena por esas grandes rimas, y por ese amor que será siempre inmortal.
Un grandísimo placer por leer esta bella y tierna historia.
Saludos!!!
 
Faetón;1669434 dijo:
Precioso poema, legendario. Sólo te puedo decir que me ha encantado, que lo he leído conmovido de principio a fin, que me he metido de lleno en él, casi como si lo hubiera escrito yo, casi como si tu historia fuera mi historia. Eso sólo lo consiguen los grandes poetas.
Nostalgia de amor, el primer amor, como la novela de Turguéniev. Qué gratos recuerdos.
Saludos y todas las estrellas, amigo.
Gracias amigo es un placer contar contigo...un abrazo...
 
Un muy bue poema Tito.
Se desarrola muy bien y es muy atractivo de leer. La historia es tierna y apasionada como los amores de juventud.
Realemnte muy bueno.

Un fuerte abrazo, amigo
Joan
 
Formidable narración de colegio nos haces amigo, que con dinámico versar nos induces a recordar también aquellos tiempos de colegio, donde todo era
demasiado hermoso, sin lugar a dudas la mejor etápa de la vida, le pusiste un desenlace en algunas últimas estrofas,de una manera perfecta, que en vez de ser contradictorio a lo que dice el comienzo, ratifica ese paso que se tiene de la inmadures a la madures, donde tan sólo queda el recuerdo.

Estrellas por tan bonita historia, un abrazo y mucha suerte mi pana.
 
Hermoso poema, aunque me siento muy identificado y debo decir la verdad... me da miedo, pero en fin, pienso que se puede amar a una persona sola, y si acaso tu amas a la que tienes, lo demas debe ser solo un bello recuerdo.
Un placer leerlo, gracias por publicarlo, estas palabras me llenaron el alma de sentimiento.
 
Ah! que tiempos Tito!!! Hay amores que jamas se exilian del alma....

Placer mi bello amigo recorrer una vez más el sendero de tu poesía...

Besitos...

Camelia
 
Una gran historia, me ha encantado muchísimo!!! Mi más sincera enhorabuena por esas grandes rimas, y por ese amor que será siempre inmortal.
Un grandísimo placer por leer esta bella y tierna historia.
Saludos!!!
Gracias amigo, de verdad es un inmenso placer tener tu comentario...un abrazo...
 
Formidable narración de colegio nos haces amigo, que con dinámico versar nos induces a recordar también aquellos tiempos de colegio, donde todo era
demasiado hermoso, sin lugar a dudas la mejor etápa de la vida, le pusiste un desenlace en algunas últimas estrofas,de una manera perfecta, que en vez de ser contradictorio a lo que dice el comienzo, ratifica ese paso que se tiene de la inmadures a la madures, donde tan sólo queda el recuerdo.

Estrellas por tan bonita historia, un abrazo y mucha suerte mi pana.
Gracias amigo Runa por tu presencia y tu comentario, un abrazo...
 
Hermoso poema, aunque me siento muy identificado y debo decir la verdad... me da miedo, pero en fin, pienso que se puede amar a una persona sola, y si acaso tu amas a la que tienes, lo demas debe ser solo un bello recuerdo.
Un placer leerlo, gracias por publicarlo, estas palabras me llenaron el alma de sentimiento.
Gracias amigo, te estaré leyendo, un abrazo...
 
Lindisimo POema!!!

No nos conocemos...

Pero principalmete estoy aki departe de denn...

Dice que te manda saludos y besos...

Q siempre te anda leyendo...

Cuidate...

nos vemos...

bye... D.T.B.
 
Ella tenía quince años
cuando yo me enamoré;
eran tiempos de colegio
que jamás olvidaré.

Eran tiempos de bureo;
de amor tierno, dulce amor;
yo bordeaba ya los veinte,
ella quince en su candor.

Era ya mi quinta novia
y yo su primer amor;
fui quien desfloró sus labios,
quien encendió su rubor.

Nos amamos locamente
con casto amor de marfil;
sin paladear esa fruta
prohibida del jardín.

Ella tenía una hamaca
y un pequeño corredor,
cómplices, mudos testigos
de nuestro cálido amor.

Fuimos novios tres veranos,
tres primaveras de miel;
como maldecía la noche
y amaba el amanecer.

Todo fue como imagino
debe ser en el edén,
había música en su risa
y en su hamaca había vaivén.

Pero un día terminamos
nuestra alegre relación,
se me retorcía el alma
y gemía el corazón.

Ella se fue de repente
hacia lejana ciudad,
yo proseguí mis estudios
en una universidad.

Y así de poquito a poco
otra vez llegó el amor,
mucho más tórrido que antes,
más florido que una flor.

Al terminar mis estudios
y hacerme profesional,
a otra novia desposaba
en enlace marital.

No volví a saber de ella
hasta cuando a mí llegó
la noticia que asimismo
ella también se casó.

Siempre la he tenido en sueños
recordándome el ayer,
yo no sé si los recuerdos
forman parte del querer.

Pero al paso de los años
por una casualidad,
al fin supe de su vida,
de su alegre realidad.

Ella fue quien me lo dijo
cuando un día me llamó
me contó toda su historia;
cómo y cuándo se casó.

Yo le dirigí una carta
y ella me correspondió,
nos dijimos cosas bellas
pero menos del amor.

Me sentí muy complacido
de que sea muy feliz,
al igual que yo en mi casa
con mi dulce emperatriz.

Ama mucho a su esposo
como yo a mi mujer;
pero está vivo el recuerdo,
el recuerdo del ayer.

Es la historia de un romance
de ese bello tiempo aquel;
fueron tiempos de colegio
que jamás olvidaré...




Tito.
amigo, que románticos versos.
me trajiste al recuerdo a un novio que quise mucho y se quedo en el ayer.
como eran las cosas antes, asi tan sencillas, tan tiernas, tan puras....
es hermoso guardar en nuestro corazón bellos recuerdos.
he disfrutado de tu poesía de cuatro versos cada estrofa, con buena rima y musicalidad.
estrellitas, mi coterráneo.
un abrazo.
ana.:::hug:::
 

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