Vicente Moreno
Poeta fiel al portal
Fénix
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Te originas
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Te originas
desde la fricción de mis ojos
para con el mundo
para con el mundo
que te rodea.
Y las palabras
te acompañan siempre,
como a un crepúsculo perpetuo.
como a un crepúsculo perpetuo.
¿Pero y, si mirara de súbito y no estuvieras?
¡Si te llamara de pronto y, no gozara respuesta!
Repaso
entonces
¿Cómo eras, cuando sólo te conocía?
Nuestro amor
emergió entre titilaciones,
de profundas coincidencias,
de profundas coincidencias,
combinaciones insospechadas.
De señales y de estatuas.
Nuestros corazones
regurgitaron así
¡Hambrientos!
todo lo que soñábamos,
se deslizaron
todo lo que soñábamos,
se deslizaron
en bandadas los ángeles
cuidándonos
¡Y ni siquiera nos dimos cuenta!
¡Y ni siquiera nos dimos cuenta!
Sólos
llegamos a la consumación
de que nos necesitábamos.
Valparaíso y sus jardines
de casas colgantes
babilónicas
nos rindieron sus calles
nos rindieron sus calles
para enamorarnos,
¡El puerto se nos ofrecía, alegre de nosotros!
¡Todos sus buques, en fila, nos saludaban!
¡El puerto se nos ofrecía, alegre de nosotros!
¡Todos sus buques, en fila, nos saludaban!
Los cerros
que aplanábamos, casi sin vida,
¡Aplaudían a nuestro paso!
y raían mi traje de urbe.
¡Aplaudían a nuestro paso!
y raían mi traje de urbe.
Esos días hacían florecer al poeta
¡Yo, nuevamente con poemas entre las calles y las gentes!
La magia de todas sus mascaronas
en las ventanas, hartadas de ropas
y el paso cansino porteño
y el paso cansino porteño
que tanto me ponía neurasténico.
¡Cuando por fin nos extraviamos de Pancho!
Llegamos a esta terracita en el Pacífico
palco
que vio a mis padres
desde niños,
jugar en sus costas marinas
jugar en sus costas marinas
en los veranos azules de su infancia.
¡El balneario, mi casa, mi mar!
Aquí,
en este océano,
están fechadas mis raíces y mis huesos.
Antes de entenderlo,
me salpicaste de amargura,
tu absoluta y absorta extrañeza del puerto.
tu absoluta y absorta extrañeza del puerto.
¡Valparaíso reclamaba!
Es que, no tengo la culpa,
de que la misa la oficien los mismos curas,
no soy responsable
no soy responsable
del ocio de la viejas,
que barren la calle
que barren la calle
para tomar voz en el último chisme.
No me hagas garante
No me hagas garante
de las parrafadas comunistas
ni de las líneas del bloque,
yo he estado allí,
yo he estado allí,
acéfalo
contigo y para ti.
¿Sabes tú, cuanto me cuesta mantener la calma?
y
por ti,
nadie ha muerto
nadie ha muerto
en los diarios
ni en las revistas.
ni en las revistas.
No me hagas un pajarito
que viene del cielo por semillas.
No me des de escobazos
No me des de escobazos
como a un gato en Agosto.
No me tires a la cara
que ha llovido y que la casa está indecente,
yo soy de agua, mi vida, y
yo soy de agua, mi vida, y
vivo de esas nubes que pasan,
dejándome
dejándome
hambre y comida.
No me digas
que no sabes oler el océano,
no me vayas a contar
que los pájaros te resultan porquería.
no me vayas a contar
que los pájaros te resultan porquería.
No intentes abofetearme
con el viento de Septiembre.
Los volantines, ese mes,
Los volantines, ese mes,
pasan con sus colores refulgentes.
No me traigas tú,
el último chisme del pueblo.
¿Será que huías de mí?
porque me necesitabas
como el aire que respiras.
¡Me olfateas!
como el Lalo
para saber si anduve con alguien,
en algún entierro.
Amor
¡No le tires piedras al océano!
buscando hacer acrobacias.
¡Yo las hago para ti!
todos mis días,
desde que despierto
desde que despierto
y hasta que me duermo.
No me reclames a mí,
si la esposa del doctor me tira queso,
ni me reclames a mí,
ni me reclames a mí,
por la niña del supermercado
que deja sus trenzas
que deja sus trenzas
en las bolsas de las compras
No te quejes conmigo
por la rubia que te empuja desafiante.
Ellas,
¿talvez?
quieren lo que tienes
y
jamás podrás decir
que he respondido
a esos juegos
a esos juegos
o
que he salido solo
a encontrarme con alguien.
Yo
no tengo culpa
que para ti, mi océano sea de gente
y arena.
No te vale decir
que el sol te hace doler la cabeza,
ni que la gente te resulta muy extraña.
ni que la gente te resulta muy extraña.
Éste
es mi paraíso
y mi tumba,
éstas son mis playas y mis jardines,
¡La multitud no la conocía, ni me incumbe hacerlo!
¡La multitud no la conocía, ni me incumbe hacerlo!
Yo vine aquí
desde donde nunca he salido.
Estoy aquí
por los recuerdos:
Mis juegos de niño,
el mundo infantil infinito
que a veces me toma de la mano, aún hoy,
Mis juegos de niño,
el mundo infantil infinito
que a veces me toma de la mano, aún hoy,
y
me deja en la plaza,
me deja en la plaza,
tomando un helado.
¡Hemos pasado tantas cosas juntos!
Incluso hambre.
¿Es que te antojaste de inventarme tanto daño?
¡Te antojaste de agredirme con la violencia de un monstruo!
Pero eso,
ni siquiera, me conmovió.
Porque las armas que fluyen de mis palabras
se acompañan con la esclavitud del papel.
Y,
Porque las armas que fluyen de mis palabras
se acompañan con la esclavitud del papel.
Y,
cada cosa que digo
se frota a las hojas
se frota a las hojas
como un perro contento, moviendo sus colas.
Mis versos no destruyen AMOR.
¡Saltan a las rondas marinas de los hipocampos!
¡Saltan a las rondas marinas de los hipocampos!
Vicente Salvador Moreno
-Señor De Las Lunas De Saturno-
-Señor De Las Lunas De Saturno-
Dedicado a
Sheyla Messenet
Última edición:
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