Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Renace la flor.
Lloraba el alba la llegada del día.
La noche se expandió
por todos los rincones.
Una nueva ternura
brotaba de tus senos,
y en cuclillas yo escuchaba
el cascabel de tu risa...
Las cortinas a un lado,
la claridad vibrante del sol
te iluminaba toda.
Y fue así que descubrí
el cocuyo de tu corazón
y que tú, eras la flor...
Lloraba el alba la llegada del día.
La noche se expandió
por todos los rincones.
Una nueva ternura
brotaba de tus senos,
y en cuclillas yo escuchaba
el cascabel de tu risa...
Las cortinas a un lado,
la claridad vibrante del sol
te iluminaba toda.
Y fue así que descubrí
el cocuyo de tu corazón
y que tú, eras la flor...
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