Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una sombra se cobija en mi interior,
mil horizontes vociferan unas rosas.
Anestesiada por tu voz
mi alma te busca aligerada;
mi corazón caliente
danza al pie de tu palabra.
mil horizontes vociferan unas rosas.
Anestesiada por tu voz
mi alma te busca aligerada;
mi corazón caliente
danza al pie de tu palabra.
Una sonrisa se esconde a mi mirada,
mil promesas rompen mi silencio.
Mi andar descalzo en la ensenada
traspasa las barreras de tu tacto,
miel protagonista de pasiones:
mi vientre se subyuga
adelantándose a tus pasos.
mil promesas rompen mi silencio.
Mi andar descalzo en la ensenada
traspasa las barreras de tu tacto,
miel protagonista de pasiones:
mi vientre se subyuga
adelantándose a tus pasos.
Un recuerdo marchita mis instantes,
mil canciones proliferan mis extremos.
Mi leyenda entristecida
busca posarse entre tus besos,
acampo en tu fragancia
que vuelve húmedos mis sueños.
mil canciones proliferan mis extremos.
Mi leyenda entristecida
busca posarse entre tus besos,
acampo en tu fragancia
que vuelve húmedos mis sueños.
Un dibujo del pasado amenaza destrozarme,
mil sinsontes cantan primaveras a mi oído.
Mis notas de acordeones se acompasan a tu ritmo,
la distancia se diluye presurosa hacia tu instinto;
sol que me desarma y en cual quiero quemarme.
mil sinsontes cantan primaveras a mi oído.
Mis notas de acordeones se acompasan a tu ritmo,
la distancia se diluye presurosa hacia tu instinto;
sol que me desarma y en cual quiero quemarme.
Un motivo tengo para claudicar,
mil razones me quedan para amarte.
mil razones me quedan para amarte.
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