Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Desertor de un mundo
de habla poesía,
magna, no como la mía
que es de trazo iracundo.
Camino con las manos en los bolsillos
con la mente enmudecida,
consumido hasta el último de los cigarrillos.
Me atrapa el espíritu de un suicida.
Inquilino de la cobija de sus acuarelas
testigo de sus logros y progresos,
culpable del graffiti rebelde en sus telas,
que nunca empaña la belleza de sus versos.
La locura me lleva de vuelta
al silencio del desierto,
me sigue la huella esbelta
de mi musa, que advierto.
Peregrinaré sufriendo los espejismos
la necesidad de enrocar mis atalayas,
la necedad de ser los mismos
amantes, hasta donde vayas.
Sólo tu mirada se hace amparo
cuando me guía y me sueña,
mi bella guardiana del faro
que te pertenezco sin ser mi dueña.
Bahía lejana de mi candente oasis,
pronuncio tu nombre mi amada
para hacerlo mi catarsis;
mientras escribo en esta tarde perlada.
Que se consume en hervores de sol dorado
que secan mis lágrimas sin paladar,
como gotas de orujo sin encorchar
que te hace presente sin estar a mi lado.
Entre las palmeras de cabellera serena
me tiendo a murmurar sin esmero,
hay un frasco empolvado en la arena
es un adorable tintero.
Al frotarlo sale un genio como poetisa
ilumina mis ojos que la siguen atentos,
cuando tomas mi mano que suave desliza.
Para delinear en el papel estos nuevos intentos.
de habla poesía,
magna, no como la mía
que es de trazo iracundo.
Camino con las manos en los bolsillos
con la mente enmudecida,
consumido hasta el último de los cigarrillos.
Me atrapa el espíritu de un suicida.
Inquilino de la cobija de sus acuarelas
testigo de sus logros y progresos,
culpable del graffiti rebelde en sus telas,
que nunca empaña la belleza de sus versos.
La locura me lleva de vuelta
al silencio del desierto,
me sigue la huella esbelta
de mi musa, que advierto.
Peregrinaré sufriendo los espejismos
la necesidad de enrocar mis atalayas,
la necedad de ser los mismos
amantes, hasta donde vayas.
Sólo tu mirada se hace amparo
cuando me guía y me sueña,
mi bella guardiana del faro
que te pertenezco sin ser mi dueña.
Bahía lejana de mi candente oasis,
pronuncio tu nombre mi amada
para hacerlo mi catarsis;
mientras escribo en esta tarde perlada.
Que se consume en hervores de sol dorado
que secan mis lágrimas sin paladar,
como gotas de orujo sin encorchar
que te hace presente sin estar a mi lado.
Entre las palmeras de cabellera serena
me tiendo a murmurar sin esmero,
hay un frasco empolvado en la arena
es un adorable tintero.
Al frotarlo sale un genio como poetisa
ilumina mis ojos que la siguen atentos,
cuando tomas mi mano que suave desliza.
Para delinear en el papel estos nuevos intentos.
::..si esos son intentos no quiero imaginar lo que escribiras cuando escribas con apasionadamente enamorado ¿un placer leerte ? un placer es poco es un extasis transitar por las huellas de tus letras::
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