El juicio...
Me inspiro en tus emociones
sentidas razones, gestoras de nubes e ilusiones
vientos suaves de septiembre y volantines;
tiritaban las cortinas y se abría una ventana,
complacencia hasta mi cara... Tu brisa
alegría envuelta en elixir de tu bella sonrisa
demandante.
sentidas razones, gestoras de nubes e ilusiones
vientos suaves de septiembre y volantines;
tiritaban las cortinas y se abría una ventana,
complacencia hasta mi cara... Tu brisa
alegría envuelta en elixir de tu bella sonrisa
demandante.
Contemplo uno a uno los granos finos,
que se deslizan en nuestro angosto reloj...
Ese sueño de vida, a distancia inmaculado,
pleno de olas salvajes, de deseo y encuentro;
como azúcar, como néctar de cerezos y arena
demandado.
que se deslizan en nuestro angosto reloj...
Ese sueño de vida, a distancia inmaculado,
pleno de olas salvajes, de deseo y encuentro;
como azúcar, como néctar de cerezos y arena
demandado.
Condenado por amar fue el juicio;
en un jurado ideal conformado:
por grillos, mariposas y la luna menguante,
el fiscal vería el caso en el esplendor de la alborada...
El sol, que había trasnochado alumbrando las estrellas;
se analizaron las causas y agravantes
y se vino la sentencia ejecutoria...
Demandado y demandante
¡enamorados!
en un jurado ideal conformado:
por grillos, mariposas y la luna menguante,
el fiscal vería el caso en el esplendor de la alborada...
El sol, que había trasnochado alumbrando las estrellas;
se analizaron las causas y agravantes
y se vino la sentencia ejecutoria...
Demandado y demandante
¡enamorados!
Ramiro Deladanza
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