Silencio Nocturno
Poeta que considera el portal su segunda casa
LOS OJOS DEL MAR
Porque soy como tú, luz al amanecer,
brisa en la tarde que trae las olas acariciando la arena.
Y en la noche,
silencio, calma, tempestad.
Todo depende del beso que te brinde el viento.
Eres mi eterno confidente,
espejo de mis lágrimas, mi risa.
Del amor a la vida,
del dolor a la muerte.
No importa que mis ojos a veces vean solo
la oscuridad profunda que te envuelve,
sé que tus ojos siempre me mirarán,
pues eternos y azules quiero que sean.
Amor oculto, prohibido, deseado.
El deseo de toda reina de morir en tus brazos,
sobre lecho de roble,
fuego y agua consumido.
Que mi aliento de vida sea tu respirar,
a sal, misterio, hechizo.
Porque eres el mar, la mar,
o simplemente,
el alma que me abraza hasta llorar.
Nunca dejes de enamorarme con tu mirada,
pues aunque ciega quede, tus ojos,
tus ojos mi eterno mar azul
siempre besaran el silencio de mis labios.
Ahora dime,
¿Alguna vez el mar te ha mirado?
¿o soy yo la loca que escribe experimentando un sentimiento surrealista y equivocado?
Lo cierto es,
Que siempre fuiste, eres y serás azul.
Por eso te amo.
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