Aprendiz de Lunas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero
Le escribí esa palabra a los vientos
como nube que sueña la arena,
furibunda y con el corazón desbocado.
como nube que sueña la arena,
furibunda y con el corazón desbocado.
Te amo
También se la dibujo al sol,
soñando tu juvenil y desnudo cuerpo
que sonríe en besos inocentes.
soñando tu juvenil y desnudo cuerpo
que sonríe en besos inocentes.
Te adoro
Se lo digo a los cielos
y a la melancólica frente de su firmamento,
donde se fugan mis tristezas.
y a la melancólica frente de su firmamento,
donde se fugan mis tristezas.
Te deseo
Se lo susurro a las flores
en caricias de agua
que ruborizan mis jardineras manos.
en caricias de agua
que ruborizan mis jardineras manos.
Soplé cuatro palabras sobre el mar,
como veleros de luz que entre las sombras
avanzaban sin sus miedos.
como veleros de luz que entre las sombras
avanzaban sin sus miedos.
Te lo digo en la voz de la alegría
hastiándome de notas y palabras,
¡pero no es bastante!
hastiándome de notas y palabras,
¡pero no es bastante!
Aún cuando mi vida se apague,
vendré a decírtelo desde la misma muerte,
y mucho, pero que mucho más allá del amor
a decírtelo llegaré desde el renacido infinito.
vendré a decírtelo desde la misma muerte,
y mucho, pero que mucho más allá del amor
a decírtelo llegaré desde el renacido infinito.
Ricardo Martell
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