Aunque Me Hinque

Flavio Hugo Ruvalcaba

Poeta adicto al portal

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
bella mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.


No puedo explicarme como no te leyeron esta preciosidad,lo saco al aire, si no te importa ,un beso
 
Gracias, Calorcito de Julio, agradezco tu comentario, y perdón por no contestar en su momento. Te prometo publicar en los próximos días algunos poemas que te van a gustar, al menos eso espero. Te mando besos, besos, besos y muchos abrazos.
 
Demasiado belloooooooo...no se como antes no lo había leído...
Sus letras son magia para mis ojos....
Besitos de choco maní para ud muy respetuosamente muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuak....
 
Existe demasiada fuerza en cada palabra, como pocas veces he leído.
Me envolvió en magia cristalina, me elevó y me dejó caer en medio de la imaginación.
Muchas gracias poeta.
Mis cinco estrellas para vos, que si bien hubieran mil sin duda te las regalaba todas.

Muchos besos.
 
Silencio Mortal, agradezco que tus ojos hayan recorrido estos versos, y que te hayan gustado. Con la estrellita de tu comentario es suficiente, muchas gracias.
 
Gracias, Jeniffer, por tu comentario, y al igual que tú creo que lo peor es el engaño, es mejor no crear falsas expectativas en la otra persona. Sin embargo, en este poema quise describir ese riesgo de ser atrapado por el amor, si nos acercamos demasiado y hacemos caso a los requiebros. El que persevera alcanza, dice un refrán. Besos, abrazos y estrellitas para ti, para toda la semana.
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.



Vuelvo a leer estos versos y ¿porqué será ? que una bella poesía siempre encuentra acomodo por mucho que en lector cambien sus sentimientos.Un placer poeta vover aquí,un abrazo
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.


Este poema es grandioso, me ha recordado a varios de mis poetas preferidos. Me ha encantado leerlo, un abrazo.
 
Hola Flavio soy nueva en el Portal y tuve el honor de leer tu poema es muy hermoso, profundo, vi tu perfil creo que eres abogado si es asi somos colegas
saludos desde Chile
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.


Amigo querido, y...¡CÓMO NO ABRIRTE!, confieso que en un principio,pensé, el no quiere hacerle daño, jajajaj, la felicidad sólo hiere amigo mío, cuando se pierde, pero al madurar nos damos cuenta de que siempre se cambia por otra...sólo pasa que algunas personas, no acepatn los cambios...ella no te cambiaría por nada, y seguramente llorá en tu tumba, pero esperará y aceptará el cambio, porque habrá valido la pena...besos y estrellas, por este magnífico poema Flavio, muacks!:::hug::::::hug:::
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.


Me parece una obra majestuosa, no hay más de 5 estrellas para calificar lamentablemente...asi que pondré solamente 5...
un abrazo
 
Ladime, amiga mía, gracias por leer este poema y por tu generoso comentario. Tienes razón, a veces nos asusta el cambio, le rehuimos, sin entender que es lo permanente inevitable. Lo más curioso e inexplicable es que la felicidad también nos asusta, tal vez porque en el fondo intuimos que el cambio permanente tarde o temprano afectará al amor, y entonces nos asusta la posibilidad de ser felices y luego ya no serlo. Sabemos que el amor nos dará la felicidad que sin él no alcanzamos; sin embargo, algunas veces preferimos huir, dejarlo pasar de largo: así evitamos el sufrimiento de perderlo. ¿Cobardía? ¿Autoflagelación? ¿Inseguridad? Tal vez todo junto, no lo sé. Besos
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.


Que decir que no te hallan dicho ya, simplemente tu poema me deja sin palabras, todas las estrellas para ti. :)
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.


Bueno Sr Flavio, ya decir excelente es poco!! es exquisito este poema.
Espero que la rubia no cierre la puerta y tome esas precauciones jajaj.
No hay nada más bello que vivir el amor así que espero que la hermosa rubia lo lea y destrabe puertas, ventanas y también su alma para ser feliz, sólo para ser feliz, aunque se trate de instantes, pues en definitiva la felicidad es eso...instantes.
Mis respetos hacia usted

Denn
 
Denn, gracias por tus conceptos, son totalmente inmerecidos pero demuestran tu generosidad. Por lo demás, la "hermosa rubia" me hizo caso y se encerró a piedra y lodo, jajajajajaja. Saludos
 

Intensa mujer de mis cansados labios
tápate los oídos,
no escuches y no mires.
Hay un dragón humeante silbando en tu ventana.
Hay un nahual atroz rondando tus esquinas.
Hay un demonio gris
que te persigue.
Intensa mujer de mis perdidos ojos
sacúdete las piernas y huye lejos,
corre lejos, lejos
para que no te alcancen los reclamos de mis monstruos
ni su vaho persistente
ni el resuello
de su tosca pasión mal atendida.
No hagas caso a este amor, aunque me hinque,
rubia mía,
aunque ponga mis dos manos
palma a palma.
No quiero que escuches mis requiebros,
tápate los oídos,
atranca las orejas con firmeza,
no me dejes entrar, yo te lo ruego,
aunque me desgañite
y lo pida por Dios y por mi madre,
cierra tu corazón con diez aldabas,
no dejes un resquicio, nada, nada abierto,
ponle mastique a los cristales
y una sábana vieja al hueco de la puerta,
no me dejes entrar, amada mía, te lo suplico,
no dejes que pase, hermosa mía, aunque me hinque,
pues si lo haces
te arrepentirás toda la vida
porque entonces yo seré tu raíz y tu avena
y el ángel de tu casa
y vivirás como loca todo el tiempo
y pensarás que ser feliz es muy sencillo
y llorarás en mi tumba cuando muera.




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Vengo a actualizar este tema que es ¡bellísimo!

Un gran abrazo, Flavio.
 
Ah!, que fuerza lleva este poema...como un río que su caudal intenso no se vé a simple vista pero no te sumerjas en él porqué sencillamente "te arrastra"...disfrutando, por aquí disfrutando su bella poesía amigo de Mexico. Abrazitos y estrellas.!
 
Tuti, agradezco infinitamente la bondad de tus comentarios, que son un gran aliento, qué bueno que te guste este poema, a mí me gusta lo que tú escribes.
 
Doña Myriam;2142377 dijo:
es un poema muy fuerte! me encantó!!!
besos miles, ya regresé y tu ni en cuentaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Irenita me tiene de cabeza!!! jajaja...
Doña Myriam, gracias por regresar y quedarte con nosotros, te extrañábamos. Imagino que Irenita hace de las suyas todo el tiempo, así que... mucha paciencia, sólo está haciendo un poco de justicia por lo que tú le hacías a tu mami cuando eras pequeñita, jajajaja. Saludos, besos y apapachos.
 

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