Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te dije adiós. Abrí con desaliento
las puertas de tu jaula primorosa
y volaste al aroma de otra rosa
sin dudar un instante en el intento.
Si fueras mío cual tu fiel promesa
tus alas de gorrión serían abrazos,
no seguirían tus pies tras otros pasos
ni ansioso en otra flor verías belleza.
Y así te dije adiós. Vete ligero,
vuela con decisión, raudo, de prisa,
disfruta con pasión tu alegre brisa;
no quiero retenerte prisionero.
Alcé las manos a la luz del día
y te miré subir al cielo incierto,
me llenó el frío de mi pecho yerto
y se ausentó en mi lar… tu melodía.