Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
En un mimo dulce, unes tus palmas
a mis manos, como si un vidrio inexistente,
nos separara en aquel instante.
Uniendo muestras almas.
Aldana, emerges en serenata
de cánticos sin pentagramas,
caminos sin caminatas
árbol frondoso sin ramas.
Mujer que borda mi razón
que clarea con mi despertar,
su piel latiendo en mi suspirar
y mis latidos despertando en su corazón.
Mientras trazo un escrito
es su mano en mi hombro,
la que guía mi mano en el intento
y acentúa las palabras, si la nombro.
Baja estrellas e iluminas mis letras
abre el ventanal, donde me gusta compartir,
esta hazaña atrevida, que me alimenta
perfumando el espacio nuestro, para escribir.
Cuanto de todo es suyo
cada línea en su pronunciar,
cuando se hacen versos, que orgullo
y me besa para celebrar.
Me dice: me sorprendes
lee una nota de mis progresos,
te felicito de cuanto aprendes
y me premia con dulces besos.
La veo frente a la lumbre, descalza
con una imagen para postal,
el fuego en su silueta danza
y se estremece mi lagrimal.
Cuantos tiempos juntos, unidos
de hojas amarilleándose en nuestro baúl;
con fragancias embriagando a los sentidos
y tú, prendida desde la ventana, eres el tul.
En estas horas, en todos mis días
en cada nuevo intento fugaz,
a todas las llamas poesías.
Aunque estos sólo sean versos en agraz.
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