scarlata
Poeta veterano en el portal.
Los faroles destruyen
destellos a medias.
Destellos
de noches en vela.
Juego al ajedrez
con la sútil esperanza
de que la luz destile
tu ausencia.
Y al fin aparezcas.
Desde esta ventana
abierta al sur,
los faroles confiesan
cierta luz de metralla.
Inconsciente resplandor
que, en noches
de lunas ciegas,
visita entre rendijas
mi tacto. Y lo renueva.
No hay luz para tí.
La luz
es mi única arma.
Cuando los faroles
se apagan,
lanzo al aire
el beso sin cuerpo
que me ronda.
Y vuelve a mí
el mismo beso.
Incorpóreo.
Etéreo.
Beso entre los besos.
Esencia de labios
sin respuesta.
Y, al atarder,
los faroles predican
la paciencia.
No basta encontrarte
en la luz a medias
de las tardes
que se estrenan.
Los faroles me acusan.
Agoto el ir y venir
entre tus pasos
y la tibieza.
Búscame en la luz rota.
Que si estoy
será allí.
Entre esas tinieblas
que no bautizan nombres,
que los reinventan.
destellos a medias.
Destellos
de noches en vela.
Juego al ajedrez
con la sútil esperanza
de que la luz destile
tu ausencia.
Y al fin aparezcas.
Desde esta ventana
abierta al sur,
los faroles confiesan
cierta luz de metralla.
Inconsciente resplandor
que, en noches
de lunas ciegas,
visita entre rendijas
mi tacto. Y lo renueva.
No hay luz para tí.
La luz
es mi única arma.
Cuando los faroles
se apagan,
lanzo al aire
el beso sin cuerpo
que me ronda.
Y vuelve a mí
el mismo beso.
Incorpóreo.
Etéreo.
Beso entre los besos.
Esencia de labios
sin respuesta.
Y, al atarder,
los faroles predican
la paciencia.
No basta encontrarte
en la luz a medias
de las tardes
que se estrenan.
Los faroles me acusan.
Agoto el ir y venir
entre tus pasos
y la tibieza.
Búscame en la luz rota.
Que si estoy
será allí.
Entre esas tinieblas
que no bautizan nombres,
que los reinventan.