El vals de la media noche

Orale nunca habia entrado a esta clasificacion es como un cuento obscuro lleno de fantasia exelente esta muy interesante, tetrico, tenebroso un gusto pasar a leerla mil saludos.

El gusto es todo mió, es un honor, Alejandro, tenerte por aca.

Gracias por pasar y dejar por acá tus palabras

Saludos reales.
 
Karamàzov;1893389 dijo:
mortal, desde que el reloj corre hasta que lo deja de hacer en el giro de ese baile, versos colmillos, totalmente entonantes, la cadencia se marca en todo momento asì como el compàs.

increible poema que nace desde una imaginaciòn sin lìmites, nuevamente deslumbras con tu trabajo.

dejo mis 5 admiraciones a tu obra

saludos...

Gracias por su halago caballero, aunque en realidad no lo considero como un trabajo.

Es un placer recibir su comentario y sus estrellas, se le agradece.

Saludos reales.
 
Extrañas imagenes de un ser al que la gran mayoria conoce en este foro...
La genialidad que tiene su pluma es digna de aplaudir en medio de este carnaval de no vivos...
Desde un lijubre panteón,
me despido dejando una marchita flor
que arranque desde lo que era mi tumba...
Saludos!!..



Gracias por sus flores, caballero.

Las guardare en las páginas de mis flores malditas, con los poemas que se me hacen incansables.

Es grato recibirle, gracias por sus palabras.

Esta princesa le saluda.
 
En el hermoso salón de los claveles rojos
rodeados de espejos y candelabros de oro
velas encendidas, aromas florales, calidez
valses, festines tentadores, vinos de jerez.
El reloj marcó las doce menos diez.


Sigiloso, su presencia cercana no se siente,
detrás de cortinas brillantes de carmín
sonrosada su piel, sangrientos sus dientes,
mirando, buscando un alma que al fin
calme su sed. Doce menos siete.


Sus ojos oscuros vagaban sin ahínco
mirada esmeralda, flamante, penetrante.
Buscaba muchachas que en aquel recinto
esa noche le apetecieran de forma anhelante.
Sus presas predilectas. Doce menos cinco.


Jóvenes ingenuas, sin pudor o timidez,
hermosas joyas de juventud, eso anhelaba
y de pronto sus planes se tornan al revés,
la vio aparecer y se cruzaron sus miradas.
Bella y extraña. Doce menos tres.


Bañado su rostro por la luz de la luna,
semi oculta en la oscuridad de un rincón.
Su mirada era incógnita como ninguna
y estimulaba su maligna intensión.
- Serás mi víctima.- Doce menos una.


Caminó y hacia aquella se dirigió con gusto,
frente a ella termino y dijo de antemano
- Mi hermosa señorita quisiera que juntos
bailemos esta pieza. - Y ella Tomó su mano.
Las manos de la muerte. Las doce en punto.


El vals de la media noche entonó la orquesta
e iniciaron el baile la doncella y el vampiro
Una mano junto a la suya, delicadamente puesta,
la otra mano la acercaba a su pecho con brío
mientras sus mentes se olvidaban de la fiesta.


Giraban y giraban lentamente en espiral,
el salón de los claveles rojos se desvanecía,
dando paso a una gran escalera infernal
que como una ráfaga los unía y los hundía
como almas en pena, amantes del mal.


Sus manos blancas se enfriaron de repente
y el vampiro, para avivarlas, suave las apretó
la campanada numero doce sonó dulcemente,
a su cuerpo se aferró y tiernamente lo besó
mientras sus lágrimas resbalaban lentamente.


El vampiro prendado, a su amada descubrir pedía
su identidad desconocida, y como una centella
un escalofrío funesto lo recorría cuando ella le decía:
- El fantasma maldito de la media noche soy, aquella
que a las doce baila y muere como en su último día.


Estaba roto el encanto y ella comenzaba a perecer
la doncella lo aparto, desconsolada, sin decir nada
y el vampiro solo y sombrío, mientras ella se alejaba
sólo pudo cruzar con la doncella una última mirada,
incógnita, como la primera vez que le vio aparecer.






Vaya muy buena historia para ser una princesa que carece de la vista tienes los demás sentidos mejor desarrollados. Un gusto leerte
 
En el hermoso salón de los claveles rojos
rodeados de espejos y candelabros de oro
velas encendidas, aromas florales, calidez
valses, festines tentadores, vinos de jerez.
El reloj marcó las doce menos diez.


Sigiloso, su presencia cercana no se siente,
detrás de cortinas brillantes de carmín
sonrosada su piel, sangrientos sus dientes,
mirando, buscando un alma que al fin
calme su sed. Doce menos siete.


Sus ojos oscuros vagaban sin ahínco
mirada esmeralda, flamante, penetrante.
Buscaba muchachas que en aquel recinto
esa noche le apetecieran de forma anhelante.
Sus presas predilectas. Doce menos cinco.


Jóvenes ingenuas, sin pudor o timidez,
hermosas joyas de juventud, eso anhelaba
y de pronto sus planes se tornan al revés,
la vio aparecer y se cruzaron sus miradas.
Bella y extraña. Doce menos tres.


Bañado su rostro por la luz de la luna,
semi oculta en la oscuridad de un rincón.
Su mirada era incógnita como ninguna
y estimulaba su maligna intensión.
- Serás mi víctima.- Doce menos una.


Caminó y hacia aquella se dirigió con gusto,
frente a ella termino y dijo de antemano
- Mi hermosa señorita quisiera que juntos
bailemos esta pieza. - Y ella Tomó su mano.
Las manos de la muerte. Las doce en punto.


El vals de la media noche entonó la orquesta
e iniciaron el baile la doncella y el vampiro
Una mano junto a la suya, delicadamente puesta,
la otra mano la acercaba a su pecho con brío
mientras sus mentes se olvidaban de la fiesta.


Giraban y giraban lentamente en espiral,
el salón de los claveles rojos se desvanecía,
dando paso a una gran escalera infernal
que como una ráfaga los unía y los hundía
como almas en pena, amantes del mal.


Sus manos blancas se enfriaron de repente
y el vampiro, para avivarlas, suave las apretó
la campanada numero doce sonó dulcemente,
a su cuerpo se aferró y tiernamente lo besó
mientras sus lágrimas resbalaban lentamente.


El vampiro prendado, a su amada descubrir pedía
su identidad desconocida, y como una centella
un escalofrío funesto lo recorría cuando ella le decía:
- El fantasma maldito de la media noche soy, aquella
que a las doce baila y muere como en su último día.


Estaba roto el encanto y ella comenzaba a perecer
la doncella lo aparto, desconsolada, sin decir nada
y el vampiro solo y sombrío, mientras ella se alejaba
sólo pudo cruzar con la doncella una última mirada,
incógnita, como la primera vez que le vio aparecer.





Un poema muy bien hilado en cada uno de sus letras y nos deja ver mas allá de esta historia hija , me gusto mucho , mira que me profundice en cada parte al leerlo , fabuloso.
Un gusto pasar por tus letras, nos vemos , saludos y estrellas , tkm.
 



en el hermoso salón de los claveles rojos
rodeados de espejos y candelabros de oro
velas encendidas, aromas florales, calidez
valses, festines tentadores, vinos de jerez.
El reloj marcó las doce menos diez.

Sigiloso, su presencia cercana no se siente,
detrás de cortinas brillantes de carmín
sonrosada su piel, sangrientos sus dientes,
mirando, buscando un alma que al fin
calme su sed. Doce menos siete.

Sus ojos oscuros vagaban sin ahínco
mirada esmeralda, flamante, penetrante.
Buscaba muchachas que en aquel recinto
esa noche le apetecieran de forma anhelante.
Sus presas predilectas. Doce menos cinco.

Jóvenes ingenuas, sin pudor o timidez,
hermosas joyas de juventud, eso anhelaba
y de pronto sus planes se tornan al revés,
la vio aparecer y se cruzaron sus miradas.
Bella y extraña. Doce menos tres.

Bañado su rostro por la luz de la luna,
semi oculta en la oscuridad de un rincón.
Su mirada era incógnita como ninguna
y estimulaba su maligna intensión.
- serás mi víctima.- doce menos una.

Caminó y hacia aquella se dirigió con gusto,
frente a ella termino y dijo de antemano
- mi hermosa señorita quisiera que juntos
bailemos esta pieza. - y ella tomó su mano.
Las manos de la muerte. Las doce en punto.

El vals de la media noche entonó la orquesta
e iniciaron el baile la doncella y el vampiro
una mano junto a la suya, delicadamente puesta,
la otra mano la acercaba a su pecho con brío
mientras sus mentes se olvidaban de la fiesta.

Giraban y giraban lentamente en espiral,
el salón de los claveles rojos se desvanecía,
dando paso a una gran escalera infernal
que como una ráfaga los unía y los hundía
como almas en pena, amantes del mal.

Sus manos blancas se enfriaron de repente
y el vampiro, para avivarlas, suave las apretó
la campanada numero doce sonó dulcemente,
a su cuerpo se aferró y tiernamente lo besó
mientras sus lágrimas resbalaban lentamente.

El vampiro prendado, a su amada descubrir pedía
su identidad desconocida, y como una centella
un escalofrío funesto lo recorría cuando ella le decía:
- el fantasma maldito de la media noche soy, aquella
que a las doce baila y muere como en su último día.

Estaba roto el encanto y ella comenzaba a perecer
la doncella lo aparto, desconsolada, sin decir nada
y el vampiro solo y sombrío, mientras ella se alejaba
sólo pudo cruzar con la doncella una última mirada,
incógnita, como la primera vez que le vio aparecer.



wow cuantas imagenes en tus letras, tarede o temprano nos llega el baile.. Profundos versos... Besos y estrellas .. Leire
 
tremenda historia amiga mia...adoro este tipo de poemas TAN descriptivos, largos! asi solia hacerlos yo...bastante narrativos... ojala y sigas con el mismo tipo de escritura, al menos a mi me dejan encantada y siempre que pueda los seguire leyendo...Besos y por supuesto 5 estrellotas...Muack!
 
Un poema muy bien hilado en cada uno de sus letras y nos deja ver mas allá de esta historia hija , me gusto mucho , mira que me profundice en cada parte al leerlo , fabuloso.
Un gusto pasar por tus letras, nos vemos , saludos y estrellas , tkm.



Querida madre, sus palabras llena a este corazón ciego de tanta alegría.

Gracias por comentar, sabe que sus palabras significan mucho para esta princesa.

Cuídese mucho, se le quiere.

Y saludos a papá

Tkm
 
tremenda historia amiga mia...adoro este tipo de poemas TAN descriptivos, largos! asi solia hacerlos yo...bastante narrativos... ojala y sigas con el mismo tipo de escritura, al menos a mi me dejan encantada y siempre que pueda los seguire leyendo...Besos y por supuesto 5 estrellotas...Muack!


Es un gusto compartido, ya que nuestros estilos poéticos son algo similares.

Señorita, un placer que los disfrute.
Gracias por su comentario.

Saludos reales.
 
Me apasione en cada letra que usted escribio, muy intenso, un amor encontrado y olvidado a la vez, una historia hecho un poema subjetivo, interesante, me encanto.

Saludos señorita.
 
belo poema amiga muy interesante si haces un libro me pasa la voz ..ok


besos de un subdito


Oh.. caballero, no se considere así, usted vale mucho más.
Un placer recibirte en este, mi palacio de palabras, pero nada comparado con conocerle aquella noche de luna.
Con respecto al libro, será un placer compartirlo con usted, si es que añgún día logro concretarlo.
Saludos de una princesa.
 
El baile entre dos que se aman, llena de sombras a la oscuridad, como las velas que te hacen ver lo más pequeño, tomando el sentido de lo eterno.
Gran poema, me encanto. sigo bailando.
besos.
 
El baile entre dos que se aman, llena de sombras a la oscuridad, como las velas que te hacen ver lo más pequeño, tomando el sentido de lo eterno.
Gran poema, me encanto. sigo bailando.
besos.


Gracias por tus palabras, fue un gusto para mi compartir poemas esta noche, querida clau.
Estas en toda libertad de pasearte por estas oscuridades cuendo deses, cosa que estoy segura, no será problema para ti, pues tu misma eres una de esas velas que mencionas...
Gracias por tu comentario.
Saludos desde mis pupilas blancas.
 
Admirada, realmente ha sabido como sacar probecho de la oscuridad magistral que se encuentra en el tema vampírico, muy bien logrado... Mis felicitaciones.

Acepte un abrazo de este humilde servidor.
 
oOOOOOOOOOExcelentes versos Pirincesa Ciega!!!!!
Muy bien rimados, de un ritmo excelente, y aunque usas rimas directas e indirectas la fluidez nunca se pierde, excelente escenario de imagenes nocturnas, tenebrosas misteriosas, y aun asi apasionadas.
Muy bueno
Me gusto
Un beso

Gracias, es un gusto saberlo de su agrado, también por dejar su huella por estas letras polvorientas...
Saludos de una princesa.

 
De nuevo aqui en tus versos me deslizo princesa,
No puedo evitar viajar al pasado
y ver que describes de cierta forma
lo que muchos hemos sentido,
morir cada noche en una eterna agonia
mientras nuestras cenizas se dispersan al amanecer...


Un lobrego beso impregno en tus letras
y un volvere como testigo dejo
aqui escrito...
Saludos!!!..
 

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