En el vértice de la aurora

cipres1957

Poeta veterano en el portal
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.
 
Estar ahi,complementarse y juntos formar la ilusion que bien dificil es estar de acuerdo y formar esa union con lazos de hierro y unidos quedarse.
Un gusto pasar siempre por tus escritos.
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.
tuve que colocarme ahí, y sentir esa profunda melancolía.
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.


El deseo que se impregna en la piel ,en cada poro , en cada trazo de nuestro cuerpo y queda en ese aroma de recuerdo posterior ,donde perdura.
A mi esto me pasa con los aromas de los perfumes.
Tengo un perfume digamos " para ocasiones especiales " que cuando lo huelo me huele a vida enclaustrada en el envase.
Excelente poema mi amigo Dani, una delicia es leer tus poemas amigo.
Felicitaciones por tan bella obra ,estrellas para ella y besos para ti mi amigo.
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.



Qué hermosa poesía Daniel, me vuelvo torpe para explicarle lo que me emociona leerle. Si uno lo lee, en la tarde y enamorado, es para morirse de amor, o revivir acaso.

Me ha gustado mucho, más que bastante, le mando un abrazo.
 
Bellisimo poema que desborda de delicadeza en cada verso
un gusto poder leerte

saludos.
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.

La añoranza de lo que ardió se queda impregnada en cada letra como en el cuerpo y los recuerdos te vuelven melancólico, pero esta es una melancolía de las buenas, de esas que nos hacen volver a desear esos besos.
hermosos versos Daniel
 
Los sentidos demarcan la verdad de la vida. Gracias por tu presencia mi querida amiga Pili, grato es verte agregando valor a mis intentos.

Un abrazo cálido.
 
Esa poesia se me hace excelente. todo son como vertices de aromas que en radiacion flotante callan entre pausas de abrazos de ansias. El aire enrarecido desaparece al ser el beso en suspenso el que hace la digna distribucion de que muera el recuerdo aciago. lo disfrute en mayusculas. gracias por tus lineas. abrazos.


Poeta; tus comentarios siempre enaltecen mis intentos. Gracias nuevamente por hacerte presente en ellos.

Mi abrazo.
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.
Hola lindas letras que hacen renacer y volver a encontarse con la aurora del amñana. Saludos.
¡SONRIE!
 
La añoranza de lo que ardió se queda impregnada en cada letra como en el cuerpo y los recuerdos te vuelven melancólico, pero esta es una melancolía de las buenas, de esas que nos hacen volver a desear esos besos.
hermosos versos Daniel


Así es mi estimada Vevero, mis nostalgias siempre son buenas. Eso creo.
Gracias por leer de manera tan profunda.

Besos.
 
Siempre un gusto hermano. Tu pluma es completa, tienes originalidad, sentimiento, belleza y toca las fibras en imágenes bellas y sentidas que además agradan y cautivan y la mayorìa entienden. ( si me lee la corpo, dirían que te estoy echando el cuento...jejeje-cosas de ticos). ¿Será que estaba escribiendo para mí "el poeta vetado", por lo que te digo todo ésto?... En fin, me agrada Sabina, muchìsimo Benedetti, me agrada la poesía rara, loca, introspectiva, también y me agrada tu poesía de profundo sentimiento que deja queriendo más. Abrazos y estrellas. No te reputo porque cada vez que lo intento me rechaza el sistema.
 
Siempre un gusto hermano. Tu pluma es completa, tienes originalidad, sentimiento, belleza y toca las fibras en imágenes bellas y sentidas que además agradan y cautivan y la mayorìa entienden. ( si me lee la corpo, dirían que te estoy echando el cuento...jejeje-cosas de ticos). ¿Será que estaba escribiendo para mí "el poeta vetado", por lo que te digo todo ésto?... En fin, me agrada Sabina, muchìsimo Benedetti, me agrada la poesía rara, loca, introspectiva, también y me agrada tu poesía de profundo sentimiento que deja queriendo más. Abrazos y estrellas. No te reputo porque cada vez que lo intento me rechaza el sistema.


Amigo, sin palabras profundas que decir ante tu comentario. Solamente y como siempre, la que revierte culquier mudez: Gracias.

Mi abrazo ya hermanado en la distancia.

-No hagas caso a los Del, no saben lo que dicen...:::sonreir1:::
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.
Mmmmm q delicia leerte, no vengo a hacerte una crítica, solo llegó a tus versos a deleitarme en ellos, me encantan!!! Besos y felicitacioes amigo.
 

Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria

cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.
La decadencia infame de la pasión, algo que las auroras nunca entendieron, y hasta deben sentirse tristes de casi nunca poder besar como besa a luna.
Pufff, pavada de poesía Dann.
Me quedo con los versos remarcados, por inteligentes y bien escritos.
Abrazos
 
Mary C. López;2738409 dijo:
Mmmmm q delicia leerte, no vengo a hacerte una crítica, solo llegó a tus versos a deleitarme en ellos, me encantan!!! Besos y felicitacioes amigo.

Gracias Mary, un honor saberte en mi poesía y no dudes en efectuar crítica, siempre es necesaria.

Besos y buena semana.
 
Palpar la piel, robar de a dos los besos a la tarde;
eso dijimos, sentados al poniente de un deseo.
Atravesar la puerta hasta esa luz,
beber las calles desde la pausa del sol
hasta el ansiado abrazo de las farolas.

¿Qué harás amor, cuando acabe la noche?
Sonrío y callo sobornando en besos
los radiantes jazmines de sus senos.

Pienso. Mientras en el vértice de la aurora
la luna musita un hasta luego
y los gallos desperezan sus gargantas.

Palpar la piel, sustraer los restos de la tarde:
trozos de sentidos esparcidos,
leños calcinados,
para renacer luego
en cada beso de memoria
cuando enrarezca el aire
y el yermo vientre del deseo se haya ido.
No tú ni yo; el deseo.
Es verdaderamente sublime este poema. Un gran cariño y te mando estrellas, más que merecidas...
 

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