Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desnuda.
Así te quiero, desnuda.
Despojada de ropajes
libre de adornos,
desprovista de oropeles.
Desnuda,
en tu soledad,
en la riqueza de ser
únicamente tú misma.
Desnuda,
como ofrecida
al Dios Eterno que nos ama,
ligera de equipaje,
libre de pudor.
Desnuda,
con tu belleza
al aire, para mí,
como un regalo,
una sorpresa,
un don.
Desnuda,
cargada de poesía,
magia hecha de palabras.
Así te quiero,
alma desnuda,
verdadera y noble,
mía para siempre.
Así te quiero, desnuda.
Despojada de ropajes
libre de adornos,
desprovista de oropeles.
Desnuda,
en tu soledad,
en la riqueza de ser
únicamente tú misma.
Desnuda,
como ofrecida
al Dios Eterno que nos ama,
ligera de equipaje,
libre de pudor.
Desnuda,
con tu belleza
al aire, para mí,
como un regalo,
una sorpresa,
un don.
Desnuda,
cargada de poesía,
magia hecha de palabras.
Así te quiero,
alma desnuda,
verdadera y noble,
mía para siempre.
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