Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
ése regresar a los confusos
tuyos para siempre
frustrados míos para siempre
y perder en ello puertos
horizontes y el juicio nuevamente
ése navegar con sed en tu mirada
que de a poco y tanto y tanto
me llevó a renegar hasta rabiar
después de ti
de cada piel placebo del olvido
y rabiar terco de nuevo en otras teces
y buscar ahí lunares cual luceros
que semejen los aliños de tu pecho
y no encontrarlos
para de nuevo navegar
con sed en el mar de tu recuerdo
y medio morir sin calma
y volverme sal si eso se puede
y medio morir de sed y morir de mar
y resucitar en la esperanza
de saberme medio cuerdo
sólo para preguntarle al viento
que aún después de tanto desnuda los suspiros
qué novedades me traerán tus ojos
cuándo los ires y venires de la vida
se terminen y de nuevo como novedad
al fin de nuevo tenga frente a mí
aquella tu mirada verde.
Due® 26.6.10
tuyos para siempre
frustrados míos para siempre
y perder en ello puertos
horizontes y el juicio nuevamente
ése navegar con sed en tu mirada
que de a poco y tanto y tanto
me llevó a renegar hasta rabiar
después de ti
de cada piel placebo del olvido
y rabiar terco de nuevo en otras teces
y buscar ahí lunares cual luceros
que semejen los aliños de tu pecho
y no encontrarlos
para de nuevo navegar
con sed en el mar de tu recuerdo
y medio morir sin calma
y volverme sal si eso se puede
y medio morir de sed y morir de mar
y resucitar en la esperanza
de saberme medio cuerdo
sólo para preguntarle al viento
que aún después de tanto desnuda los suspiros
qué novedades me traerán tus ojos
cuándo los ires y venires de la vida
se terminen y de nuevo como novedad
al fin de nuevo tenga frente a mí
aquella tu mirada verde.
Due® 26.6.10
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