Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el edén que la ilusión se crea,
donde todo es sutil y primoroso,
procura que la dicha grande sea,
con tu vestuario fino y luminoso.
Este sitio que está siempre cubierto
con flores de un color,
el blanco de matiz divino incierto,
lugar donde se encuentra solo amor.
Aquí en este divino paraíso
que el ensueño formó,
donde mi psique quiso
que juntos estuviéramos tu y yo;
te contaré, bien mío,
de esta tierna ilusión
te diré porque cuando desvarío
por ti no más por ti clama mi corazón.
Ven amor mío, estrella de mi vida,
te diré de este dulce sentimiento
que se ha vuelto esperanza consentida
y causa de tormento.
¡Oh, ven amor, no tardes
que mis ígneos besos quieren el elixir
confinado en tus labios!, te pido no lo guardes:
Lo necesito tanto para poder reír...
Copyright © Derechos reservados ®
donde todo es sutil y primoroso,
procura que la dicha grande sea,
con tu vestuario fino y luminoso.
Este sitio que está siempre cubierto
con flores de un color,
el blanco de matiz divino incierto,
lugar donde se encuentra solo amor.
Aquí en este divino paraíso
que el ensueño formó,
donde mi psique quiso
que juntos estuviéramos tu y yo;
te contaré, bien mío,
de esta tierna ilusión
te diré porque cuando desvarío
por ti no más por ti clama mi corazón.
Ven amor mío, estrella de mi vida,
te diré de este dulce sentimiento
que se ha vuelto esperanza consentida
y causa de tormento.
¡Oh, ven amor, no tardes
que mis ígneos besos quieren el elixir
confinado en tus labios!, te pido no lo guardes:
Lo necesito tanto para poder reír...
Copyright © Derechos reservados ®
Última edición: