Pudiste haber descuartizado mi razón
(mi corazón insano quedó intacto).
Pudiste haber vertido palabras envolventes
que se prendieran como enredaderas
en la cúpula oscura
de mi mente.
Pudiste haber tejido con paciencia
cada hebra nauseabunda
para que cayera al fin
en tus garras sedientas
de mi dulce néctar.
Pudiste haber luchado
contigo mismo
por el dilema que era
ser mi amor
o ser mi amigo.
Pudiste haberme dicho al oído
que me amabas
o que me odiabas
por haberme conocido.
¡Pudiste matarme,
romperme,
ahogarme!,
o tan sólo
amarme.
Pero nada de eso cumpliste
no te juzgo
ni quiero culparte:
cobarde,
Pero otra cosa no me sale
decirte
esta tarde.
Última edición:
::