Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Señores, alguno de Vdes sabe
si, al viaje sólo de ida,
permiten llevar maleta?
Si alguno lo sabe,
por favor, que me lo diga,
que no quiero dejarme atrás
las cosas que me enamoraron
en esta vida.
La limonada de mi madre
¡Niña no tomes más limón
que rebaja!
Mi vieja mecedora de anea,
el olor a arropía de casa de mi abuela.
Mi primer beso
Desmayo y nubes de algodón
Aquel vestido marrón
¡Que guapa me veía yo ese día!
Aquella biznaga de olor
¡Que bonita en mi pelo lucía!
Mi otro primer beso.
Más nubes de algodón
Dos días de verano e invierno,
en que parí mis dos mejores versos
¡Y anda que no son guapos mis versos!
Aquel baño, al alba,
en mi Mediterráneo de aguas templadas
Primer día que la luna era pisada
Los paseos por mis playas,
el segundo baño al alba
El día de la gran batalla
Estoy en el ecuador,
tengo una maleta llena
y lo que me queda
hasta que emprenda viaje.
Mucho me temo, que me harán pagar
aranceles en la frontera,
por exceso de equipaje.
¡Ay por Dios!
Que se me olvidaban mis libretas,
que si, después de la frontera
queda el corazón,
¡Yo quiero seguir haciendo poemas!
si, al viaje sólo de ida,
permiten llevar maleta?
Si alguno lo sabe,
por favor, que me lo diga,
que no quiero dejarme atrás
las cosas que me enamoraron
en esta vida.
La limonada de mi madre
¡Niña no tomes más limón
que rebaja!
Mi vieja mecedora de anea,
el olor a arropía de casa de mi abuela.
Mi primer beso
Desmayo y nubes de algodón
Aquel vestido marrón
¡Que guapa me veía yo ese día!
Aquella biznaga de olor
¡Que bonita en mi pelo lucía!
Mi otro primer beso.
Más nubes de algodón
Dos días de verano e invierno,
en que parí mis dos mejores versos
¡Y anda que no son guapos mis versos!
Aquel baño, al alba,
en mi Mediterráneo de aguas templadas
Primer día que la luna era pisada
Los paseos por mis playas,
el segundo baño al alba
El día de la gran batalla
Estoy en el ecuador,
tengo una maleta llena
y lo que me queda
hasta que emprenda viaje.
Mucho me temo, que me harán pagar
aranceles en la frontera,
por exceso de equipaje.
¡Ay por Dios!
Que se me olvidaban mis libretas,
que si, después de la frontera
queda el corazón,
¡Yo quiero seguir haciendo poemas!
Playa de La Cala en Estepona 14/10/06
