Desgarrado y entre las atracciones sugerentes está la dedicatoria más sublime; querer sentirme marinero fue por un instante ver el carnaval próximo de un sueño en majestades.
EN EXTREMO ERES TÚ (dedicado a ti)
(I)
En extremo eres excelsa naturaleza.
¡Tú!
Dejas que me recorran los resortes
para detenerme en mimos transparentes;
tatuaje sabio contagias empapando,
en mis formas de vida en interiores,
el sutil bordado del labio transpirado.
¿Dónde me encuentro?
Quiero ser marinero y llegar a tus miedos,
flotar desnudo como el viento sonriente, espeso
y puro en las corrientes de tu río cristalino
que sagaz corre entre los trazados racionales
y vibrantes de esas máscaras de penitencias.
Nuestra forma humana oculta,
una preciosa joya encarcelada;
los elementos del hombre,
encarnan un espíritu puro.
Evaporación de campos de moras,
existencia de ser en si mismos
para convertir entonces lo mundano
en abrazo de cristales soñados.
Mirarte es ver a través de la ventana, buscar
errante en la verdad de tus rutas de gacela
que se acerca acordándose de mis distancias.
Hoy un resplandor de furia atraviesa mi mente
que ejecuta la coherencia de tus secretos.
Silencios para escuchar el caracol y sus gritos
tú, el susurro de un viento de concordias
que se solapan con el murmullo de lloviznas.
Quiero ser maestro, esclavo de modestias compartidas
y dejarme arrebatarme para encontrar tus secretos
(II)
Es ridículo que la gente pregunte.
¿Dónde puede estar mi casa?
Con mi bastón mágico y coronado
quito los límites del cielo,
todas esas nubes mañaneras;
y en la luz interior de la meditación
te contemplo brillando entre los ojos.
No es palabra vana,
pero no sería bueno jactarse
de que ha brotado mi flor dorada.
Un cayado de tres mil pies
es mi aparejo en el mundo.
Un jarro de vino doncel
satisface mi indigencia.
Vuelo montado en un dragón
a las islas de los semidioses.
En aquel reino maravilloso,
cuando la noche se desvanece,
pueden verse a los inmortales
jugando alrededor de la luna,
pues en ti hay fascinación
que se libera al besar,
en sobrevuelos,
las alas acariciadas de tu cuerpo.
Valles, llanuras y brazos prestados
que se pintan en danzas perfectas,
cristalinas y de traslación desbordante.
Ellas me impulsan
para que mi barco sea atraído
y mi sentido de marinero reviva.
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luzyabsenta
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