dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Recuerdo la habitación donde gocé aquel cuerpo,
era pequeña y decorada de una forma vulgar,
situada en el puerto,difuminada por la bruma.
En un antro cercano ebrios marineros jugaban
a los dados y bebían toda clase de licores.
Tanto es el placer que este recuerdo convoca,
que al recordarlo,sólo en mi humilde cuarto
nuevamente vuelvo a revivir aquella noche
en que para mí tuve aquellos sensuales labios.
Es cierto que la habitación era vulgar y pobre,
y en nada propicia para los juegos amorosos,
pero poco le importa eso a mi pobre alma
fiel a mi corazón que nunca deseó riquezas.
El destino, implacable,nos separó para siempre.
Supe que murió sola y pobre,como había vivido.
Nada queda ya de la joven que tuve entre mis brazos
en aquel cuarto rodeado por las nieblas del invierno.
De la que tanto deseé nada queda,si acaso gusanos.
Eladio Parreño Elías
31-Marzo-2011
era pequeña y decorada de una forma vulgar,
situada en el puerto,difuminada por la bruma.
En un antro cercano ebrios marineros jugaban
a los dados y bebían toda clase de licores.
Tanto es el placer que este recuerdo convoca,
que al recordarlo,sólo en mi humilde cuarto
nuevamente vuelvo a revivir aquella noche
en que para mí tuve aquellos sensuales labios.
Es cierto que la habitación era vulgar y pobre,
y en nada propicia para los juegos amorosos,
pero poco le importa eso a mi pobre alma
fiel a mi corazón que nunca deseó riquezas.
El destino, implacable,nos separó para siempre.
Supe que murió sola y pobre,como había vivido.
Nada queda ya de la joven que tuve entre mis brazos
en aquel cuarto rodeado por las nieblas del invierno.
De la que tanto deseé nada queda,si acaso gusanos.
Eladio Parreño Elías
31-Marzo-2011