Darkness.cl
Poeta que no puede vivir sin el portal
Es ahora
que te caes en mis manos,
como lluvia que cierne la voz del agua
entre mis dedos,
amparando el retorno de tus palmas
a esta tierra empolvada,
de escondidos misterios
Es ahora que te hago pasajero
de mi sonrisa
Ahora que el sueño se hace artero
para venir a tomarme de prisa
y emprender contigo
el último vuelo
Albergo mi aire en tu saliva
atravesando con ello ese mar,
cuyos rizos de espuma
te pretenden la sien,
huella salina humedad
En el vacío
el ojo del rubí me sigue señalando tus espejos
y en el azul de tu puerta
abro el desvanecimiento hacia la invasión de tu boca
mientras te tragas estos versos
pronunciando el linaje que evocan
Mensajeros de este pecho,
que aprisiona en tu latido
su respiro
Alcanzando el otro lado del camino
Escribo el epitafio de mis ojos
en la mudez de la linterna,
cuyo eléctrico choque inquieta
las latitudes de mi antojo
como lluvia que cierne la voz del agua
entre mis dedos,
amparando el retorno de tus palmas
a esta tierra empolvada,
de escondidos misterios
Es ahora que te hago pasajero
de mi sonrisa
Ahora que el sueño se hace artero
para venir a tomarme de prisa
y emprender contigo
el último vuelo
Albergo mi aire en tu saliva
atravesando con ello ese mar,
cuyos rizos de espuma
te pretenden la sien,
huella salina humedad
En el vacío
el ojo del rubí me sigue señalando tus espejos
y en el azul de tu puerta
abro el desvanecimiento hacia la invasión de tu boca
mientras te tragas estos versos
pronunciando el linaje que evocan
Mensajeros de este pecho,
que aprisiona en tu latido
su respiro
Alcanzando el otro lado del camino
Escribo el epitafio de mis ojos
en la mudez de la linterna,
cuyo eléctrico choque inquieta
las latitudes de mi antojo
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