ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Entonces estaba el tipo aquel,y pensó en…
La médula del hueso del espíritu:
de un ser ensimismado en ciencias,
lleno de ideas extranjeras,
atiborrado de pensares foráneos;
jugando al ludo con tornados,
surfeando filosofías tsunamicas,
desmantelándose desnudo en la calle,
disfrazado de sabedor, caracterizado como intelectual;
vendido a la economía caótica de la perfección pop.
Su médula vernácula regresándose al comienzo:
buscando la subconsciencia prima y virgen,
sin espíritu ni alma en la resta;
submarino azul, buzo neuro-místico,
veinte mil horas de viaje implosivo hacia el centro,
echo su cuerpo canoa, a través de lo infra-incognosible.
La médula del hueso del espíritu:
de un ser ensimismado en ciencias,
lleno de ideas extranjeras,
atiborrado de pensares foráneos;
jugando al ludo con tornados,
surfeando filosofías tsunamicas,
desmantelándose desnudo en la calle,
disfrazado de sabedor, caracterizado como intelectual;
vendido a la economía caótica de la perfección pop.
Su médula vernácula regresándose al comienzo:
buscando la subconsciencia prima y virgen,
sin espíritu ni alma en la resta;
submarino azul, buzo neuro-místico,
veinte mil horas de viaje implosivo hacia el centro,
echo su cuerpo canoa, a través de lo infra-incognosible.
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