joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me llaman el colibrí
por mil queridas novias.
Una de ellas era Noemí
tan linda como Zenovia.
Amaba mucho a Mariana;
más me gustaba María.
Pero, siempre era Juliana
quien secundaba a Sofía.
Las crinejas de Eloisa
y los ojos de Isabel;
las caderas de Melisa,
la boquita de Raquel.
La alegría de Patricia,
dueña del corazón mío.
Era la crema, Felicia
junto a la tierna Rocío.
Por andar de buen humor,
esclavo de provocación.
Dije piropos a Elinor
honrando mi reputación.
Cien kilos y que esbelta,
metro y pico de estatura,
cuando le hablo a Roberta,
agarra fuerte calentura.
Sin concebir estrategia,
siendo menor de edad,
sembré mi semilla regia
en medio de la beldad.
Hoy estoy lleno de pena,
porque no tengo remedio.
Triste, casado, sin Elena
y acogotado de tedio.
Por pecar de picaflor
tuve un severo traspiés.
Al estar unido a mi flor,
nos llaman número diez.
Ni me miran de reojo,
desvelos de mis amores,
terminaron los antojos.
!Mi jardín no tiene flores!
por mil queridas novias.
Una de ellas era Noemí
tan linda como Zenovia.
Amaba mucho a Mariana;
más me gustaba María.
Pero, siempre era Juliana
quien secundaba a Sofía.
Las crinejas de Eloisa
y los ojos de Isabel;
las caderas de Melisa,
la boquita de Raquel.
La alegría de Patricia,
dueña del corazón mío.
Era la crema, Felicia
junto a la tierna Rocío.
Por andar de buen humor,
esclavo de provocación.
Dije piropos a Elinor
honrando mi reputación.
Cien kilos y que esbelta,
metro y pico de estatura,
cuando le hablo a Roberta,
agarra fuerte calentura.
Sin concebir estrategia,
siendo menor de edad,
sembré mi semilla regia
en medio de la beldad.
Hoy estoy lleno de pena,
porque no tengo remedio.
Triste, casado, sin Elena
y acogotado de tedio.
Por pecar de picaflor
tuve un severo traspiés.
Al estar unido a mi flor,
nos llaman número diez.
Ni me miran de reojo,
desvelos de mis amores,
terminaron los antojos.
!Mi jardín no tiene flores!
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