Hechizo índigo

Víctor Ugaz Bermejo

refugio felino
Esta historia está ligada
a la inmensidad del índigo océano,
cuando desembarcó esa madrugada
ella lo vio desde el malecón cercano.
Para después conocerse caminando descalzos,
en la playa del marinero y de la sirena de tierra.
Él había llegado siguiendo la estela,
que dejaban los mensajes de botella
en el mar de azul y oro de acuarela;
era la respuesta a la esperanza de ella.
Quijote de otros tiempos
que enfrentó a barcos bucaneros.
Sonreía el mar con los cánticos de su bravura
se iluminaba la cabaña su santo hogar,
vivían del amor con gran ventura
y de la pesca que sus redes sabían lograr.

Los sueños de arañas en los aparejos
en lugar de peces, la despertó sollozando,
él sucumbía a la tempestad muy lejos
que se negó a devolverle a su marido.
Desde la noche en que el hechicero
la viera lanzando piedras al mar,
blasfemando un grito lastimero
procuró aliviar ese dolor de amar.
Aceptó mitigar el dolor, acabar de una vez todo recuerdo
así que fue a visitar la colina del nigromante,
con un dispuesto “ya no puedo”
es mucho sufrir por mi desaparecido amante.
Le dio a conocer los rituales del conjuro
y marchó con todas las indicaciones.
Ella apareció por los prados donde pastaban los unicornios
repitiendo en silencio el maleficio, cruzó las dunas
por el largo camino de los esteros
se detuvo en los juncos de aguas sin espumas.
Acomodó repasando las cosas que necesitaba
y se dirigió hasta la ensenada.
Se interno en la orilla
con el agua anillándole la cintura,
de túnica azul vestía
colocó en la tarima incienso,
algas, caracolas, una estrella
y velas encendidas.
Depositó la ofrenda en las aguas mansas
de oleaje musical y acompasado;
mojándose apenas las manos
que luego frotó en sus mejillas,
humedecidas por el llanto.

Se encaminó por la bahía sin voltear
miro la fotografía mientras la envolvía con los sortilegios,
y la lanzó desde el acantilado.
Antes de llegar al faro
ya no recordaras nada del pasado,
era la garantía del embrujo.

Una tarde azarosa
que derribaba a las gaviotas;
como si fueran estrellas fugaces
con su entonces mirada triste, le preguntó al mar
si en alguna ola, un beso quedo atrapado
para que al menos su aroma,
le diga el nombre de su amado.
No hubo respuesta, sólo llanto
por que ella sabe que amó,
pero no recuerda el nombre
y eso es más triste que nunca haber amado.
 
Última edición:
...sí, más vale padecer... que no haber amado... y no dejar en el olvido pues se vuelve salado... Muy buenas letras Víctor. Muchas gracias. Un placer.

Abrazos
 
Víctor Ugaz Bermejo;3499995 dijo:
Esta historia esta ligada
a la inmensidad del índigo océano,
cuando desembarcó esa madrugada
ella lo vio desde el malecón cercano.
Para después conocerse caminando descalzos,
en la playa del marinero y de la sirena de tierra.
Él había llegado siguiendo la estela,
que dejaban los mensajes de botella
en el mar de azul y oro de acuarela;
era la respuesta a la esperanza de ella.
Quijote de otros tiempos
que enfrento a barcos bucaneros.
Sonreía el mar con los canticos de su bravura
se iluminaba la cabaña su santo hogar,
vivían del amor con gran ventura
y de la pesca que sus redes sabían lograr.

Los sueños de arañas en los aparejos
en lugar de peces, la despertó sollozando,
él sucumbía a la tempestad muy lejos
que se negó a devolverle a su marido.
Desde la noche en que el hechicero
la viera lanzando piedras al mar,
blasfemando un grito lastimero
procuro aliviar ese dolor de amar.
Aceptó mitigar el dolor, acabar de una vez todo recuerdo
así que fue a visitar la colina del nigromante,
con un dispuesto “ya no puedo”
es mucho sufrir por mi desaparecido amante.
Le dio a conocer los rituales del conjuro
y marcho con todas las indicaciones.
Ella apareció por los prados donde pastaban los unicornios
repitiendo en silencio el maleficio, cruzo las dunas
por el largo camino de los esteros
se detuvo en los juncos de aguas sin espumas.
Acomodo repasando las cosas que necesitaba
y se dirigió hasta ensenada.
Se interno en la orilla
con el agua anillándole la cintura,
de túnica azul vestía
colocó en la tarima incienso,
algas, caracolas, una estrella
y velas encendidas.
Depositó la ofrenda en las aguas mansas
de oleaje musical y acompasado;
mojándose apenas las manos
que luego frotó en sus mejillas,
humedecidas por el llanto.

Se encamino por la bahía sin voltear
miro la fotografía mientras la envolvía con los sortilegios,
y la lanzo desde el acantilado.
Antes de llegar al faro
ya no recordaras nada del pasado,
era la garantía del embrujo.

Una tarde azarosa
que derribaba a las gaviotas;
como si fueran estrellas fugaces
con su entonces mirada triste, le pregunto al mar
si en alguna ola, un beso quedo atrapado
para que al menos su aroma,
le diga el nombre de su amado.
No hubo respuesta, solo llanto
por que ella sabe que amo,
pero no recuerda el nombre
y eso es más triste que nunca haber amado.



Aysssssssssssss que bella historia,
desde luego es triste,
pero es hermosa, imaginé en imágenes tu relatod e amor.
Cuanta sensibilidad plasmaste en ellas, la he disfrutado,
dejaste mucha dulzura y melancolía en tus versos.
Un placer haber pasado, un beso poeta:::hug:::
 
Ese inmenso amor la hizo perder el juicio. Tanto furfrir ella no se dió cuenta que el dolor no mata, ni se enloquece, si que guarda en el corazón todos los hermosos vividos juntos. Ellos son el salvavidas emocional...pero ello no lo sabía y quedó vacía para siempre.

Hermosa historia, que me hizo recordar a mis amigas gallegas cuando sus maridos iban largos meses de pesca, y ellas sufrían en silencio, asi fortalecían su pacacidad de amar más intensamente.


Estupenda hostoria. No se bien si narrada en plan relato o bien en plan prosa poética...


Enhorabuena VICTOR. ME HA GUSTAD MUCHO MUCHO.


Te envío un monton de besos y besos tambien para Aldonza...
¿se llama asi?

olga
 
Última edición por un moderador:
Aysssssssssssss que bella historia,
desde luego es triste,
pero es hermosa, imaginé en imágenes tu relatod e amor.
Cuanta sensibilidad plasmaste en ellas, la he disfrutado,
dejaste mucha dulzura y melancolía en tus versos.
Un placer haber pasado, un beso poeta:::hug:::

Gracias CARMEN:

Por perfumar y dejar estelas de amistad, en verso y paz. Es un honor tu presencia.

Un abrazo poeta.
 
Una historia que envuelve al lector en un oleaje de sentires, una fascinación total ante tu majestuoso poema. Cala hondo en mis sentidos y lo leo muchas veces, y no me cansa. Me conmueve, tu pluma reciba mis respetos, estrellas y reputación. ¡Eres un poeta talentoso!
 
me perdi entre las letras de esta melancolica historia,mi mente imagino las imagenes que tan bellamente plasmaste en este poema y me hiciste viajar de tu mano a ese mundo magico que creaste ,como siempre es un placer leerte mi dulce caballero:)
 
una historia con dolor y la nostalgia del marinero por su amada ,romantico y de muy buena calidad felicidades .
 
Ese inmenso amor la hizo perder el juicio. Tanto furfrir ella no se dió cuenta que el dolor no mata, ni se enloquece, si que guarda en el corazón todos los hermosos vividos juntos. Ellos son el salvavidas emocional...pero ello no lo sabía y quedó vacía para siempre.

Hermosa historia, que me hizo recordar a mis amigas gallegas cuando sus maridos iban largos meses de pesca, y ellas sufrían en silencio, asi fortalecían su pacacidad de amar más intensamente.


Estupenda hostoria. No se bien si narrada en plan relato o bien en plan prosa poética...


Enhorabuena VICTOR. ME HA GUSTAD MUCHO MUCHO.


Te envío un monton de besos y besos tambien para Aldonza...
¿se llama asi?

olga

Gracias OLGA:

El amanecer poético por tu verso iluminado y tu gran amistad, es un honor tu paso.

Un abrazo poeta.

Mi bella y amada musa se llama Aldana, ella te envia su gratitud y admiración, también muchos besos.
 
Bello poema lleno de imágenes y de melancolía que transporta al lector al escenario.Felicidades amigo y mi reconocimiento.
 
Víctor Ugaz Bermejo;3499995 dijo:
Esta historia está ligada
a la inmensidad del índigo océano,
cuando desembarcó esa madrugada
ella lo vio desde el malecón cercano.
Para después conocerse caminando descalzos,
en la playa del marinero y de la sirena de tierra.
Él había llegado siguiendo la estela,
que dejaban los mensajes de botella
en el mar de azul y oro de acuarela;
era la respuesta a la esperanza de ella.
Quijote de otros tiempos
que enfrentó a barcos bucaneros.
Sonreía el mar con los cánticos de su bravura
se iluminaba la cabaña su santo hogar,
vivían del amor con gran ventura
y de la pesca que sus redes sabían lograr.

Los sueños de arañas en los aparejos
en lugar de peces, la despertó sollozando,
él sucumbía a la tempestad muy lejos
que se negó a devolverle a su marido.
Desde la noche en que el hechicero
la viera lanzando piedras al mar,
blasfemando un grito lastimero
procuró aliviar ese dolor de amar.
Aceptó mitigar el dolor, acabar de una vez todo recuerdo
así que fue a visitar la colina del nigromante,
con un dispuesto “ya no puedo”
es mucho sufrir por mi desaparecido amante.
Le dio a conocer los rituales del conjuro
y marchó con todas las indicaciones.
Ella apareció por los prados donde pastaban los unicornios
repitiendo en silencio el maleficio, cruzó las dunas
por el largo camino de los esteros
se detuvo en los juncos de aguas sin espumas.
Acomodó repasando las cosas que necesitaba
y se dirigió hasta la ensenada.
Se interno en la orilla
con el agua anillándole la cintura,
de túnica azul vestía
colocó en la tarima incienso,
algas, caracolas, una estrella
y velas encendidas.
Depositó la ofrenda en las aguas mansas
de oleaje musical y acompasado;
mojándose apenas las manos
que luego frotó en sus mejillas,
humedecidas por el llanto.

Se encaminó por la bahía sin voltear
miro la fotografía mientras la envolvía con los sortilegios,
y la lanzó desde el acantilado.
Antes de llegar al faro
ya no recordaras nada del pasado,
era la garantía del embrujo.

Una tarde azarosa
que derribaba a las gaviotas;
como si fueran estrellas fugaces
con su entonces mirada triste, le preguntó al mar
si en alguna ola, un beso quedo atrapado
para que al menos su aroma,
le diga el nombre de su amado.
No hubo respuesta, sólo llanto
por que ella sabe que amó,
pero no recuerda el nombre
y eso es más triste que nunca haber amado.



Víctor
hermosa y triste historia la que nos presentas...
duele leerte en esta entrega
Estrellas y un abrazo
Ana
 
He disfrutado plenamente la poesía, de principio a fin, que bella historia de amor, que exquisitas imágenes...un alto contenido descriptivo, un lujo leerte, saludos.
 
Estimado colega,siempre es un placer visitar tus letras,al leerlas me transpotan a mundos desconocidos.Felicitaciones
 
Cuánta sensibilidad y cuanto amor en la historia
mi querido compatriota.
Aprendo mucho leyendo tus poemas,
recibe mi cariño sincero.
Besos Liz
 
jajaja
fijate que algo me decia durante la lectura que iba a temrinar triste y
sin embargo se mantuvo esa duda, y la pequena esperanza de que saliera bien.
mmm bueno asi el mar lleno de nostalgias.

estrellas!
 
Hermoso navegar por versos Victor.
Y maravillosa la estela de tus delicadas letras en este pergamino que atesora una historia, un amor que quedó en el profundo azul de sus aguas y un cierre con una inmensa nostalgia y lección de vida..
Gusto enorme querido amigo recorrer tus magbífica entrega...
Besos y estrellas a tu cielo siempre
Camelia
 
Víctor Ugaz Bermejo;3499995 dijo:
Esta historia está ligada
a la inmensidad del índigo océano,
cuando desembarcó esa madrugada
ella lo vio desde el malecón cercano.
Para después conocerse caminando descalzos,
en la playa del marinero y de la sirena de tierra.
Él había llegado siguiendo la estela,
que dejaban los mensajes de botella
en el mar de azul y oro de acuarela;
era la respuesta a la esperanza de ella.
Quijote de otros tiempos
que enfrentó a barcos bucaneros.
Sonreía el mar con los cánticos de su bravura
se iluminaba la cabaña su santo hogar,
vivían del amor con gran ventura
y de la pesca que sus redes sabían lograr.

Los sueños de arañas en los aparejos
en lugar de peces, la despertó sollozando,
él sucumbía a la tempestad muy lejos
que se negó a devolverle a su marido.
Desde la noche en que el hechicero
la viera lanzando piedras al mar,
blasfemando un grito lastimero
procuró aliviar ese dolor de amar.
Aceptó mitigar el dolor, acabar de una vez todo recuerdo
así que fue a visitar la colina del nigromante,
con un dispuesto “ya no puedo”
es mucho sufrir por mi desaparecido amante.
Le dio a conocer los rituales del conjuro
y marchó con todas las indicaciones.
Ella apareció por los prados donde pastaban los unicornios
repitiendo en silencio el maleficio, cruzó las dunas
por el largo camino de los esteros
se detuvo en los juncos de aguas sin espumas.
Acomodó repasando las cosas que necesitaba
y se dirigió hasta la ensenada.
Se interno en la orilla
con el agua anillándole la cintura,
de túnica azul vestía
colocó en la tarima incienso,
algas, caracolas, una estrella
y velas encendidas.
Depositó la ofrenda en las aguas mansas
de oleaje musical y acompasado;
mojándose apenas las manos
que luego frotó en sus mejillas,
humedecidas por el llanto.

Se encaminó por la bahía sin voltear
miro la fotografía mientras la envolvía con los sortilegios,
y la lanzó desde el acantilado.
Antes de llegar al faro
ya no recordaras nada del pasado,
era la garantía del embrujo.

Una tarde azarosa
que derribaba a las gaviotas;
como si fueran estrellas fugaces
con su entonces mirada triste, le preguntó al mar
si en alguna ola, un beso quedo atrapado
para que al menos su aroma,
le diga el nombre de su amado.
No hubo respuesta, sólo llanto
por que ella sabe que amó,
pero no recuerda el nombre
y eso es más triste que nunca haber amado.



EXCELENTE POETA HERMOSO! ...Corazón lindo gracias por tus letras con amor apoyo tus versoscon mi lluvia de estrellas apoyo tu corazón para que no dejes de escribir los sentimientos de amor puros y bellos de tu alma!un abrazo un beso Tavata.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba