Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Pobres de mis sueños cuando me abandonan
en esa muerte dulce de olvidarte,
y también de mis ojeras que no se aguantan
ni ellas mismas cuando le nacen a mis sueños
sólo porque dejo de soñarte,
y después, también mis ojos que cerrados
no las reconocen como cuando abiertos
en las noches de pensarte te miran en el techo
y se sienten de verdad pobres y huérfanas
y se secan como tarde de verano en la almohada
como asfalto, y más tarde,
qué amarga es la saliva al despertar y levantarme
sin haberte reinventado, casi tan amarga
como cuando tus labios encharcados
endulzaban con escándalo los míos
hasta que la azúcar mascabado palidecía
de amargura al saberse ignorada,
pobre de mis sueños que no saben más que fecundar
ojeras cuando no te sueño.
11.8.11 en una tarde dulce como higo cristalizado, como mandarina en temporada, como tú en mis labios, como tú en mis brazos, como siempre cuando te recuerdo.
Nota 1. Pobre tú cuando hasta en sueños olvido ese rincón secreto que sólo los dos conocemos.
Nota 2. no importa cuánto hablen de mi, ni de todos los chistes tontos que inventan de mi persona, de todos modos yo sabré renacer de entre las cenizas como el gato Félix!!!
[/SIZE]
Última edición:
::