cipres1957
Poeta veterano en el portal
Al lado de mi codo izquierdo, en la barra de un tugurio amarillo, una bella mujer ciega admiraba mi sed; no percibí angustia en su mirada, apenas un rictus de sarcasmo en sus cejas de trasnochado silencio.
Miró mis vasos vacíos, le sonrió a una botella de vino malo y se marchó mascullando en un descuidado abandono:
-otro ciego que no logró verme.
Miró mis vasos vacíos, le sonrió a una botella de vino malo y se marchó mascullando en un descuidado abandono:
-otro ciego que no logró verme.
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