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Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Mi querido amigo Manuel: El tema, a pesar del ser del año 2000, por desgracia está latente y has hecho muy bien en sacarlo de nuevo a la luz, pues es algo que nunca deberíamos olvidar, aunque ahora parece ser que se quiere "disimular", pero nunca se podrá pasar por alto el dolor y el sufrimiento de tantas y tantas familias rotas por la muerte injusta y despiadada de un ser querido.Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Bellísimo comentario buena amiga y gran poeta.Maravilloso homenaje a las victimas que en nombre de la barbarie, el fundamentalismo y las ideologías falsas de paz al mundo han perecido, han asesinado decenas de seres inocentes, han convertido las calles en ríos de sangre por ideales nada consono con el respeto, el amor y el camino de la no-violencia, iniciado por nuestro inolvidable Gandhi. ETA no depondrá definitivamente sus armas, en sus mentes esta anidada profundamente la muerte como única opción para hacerse escuchar. Felicitaciones mi querido TERRIN, excelente poema. Besos fecundos de cariño y amistad. Mil estrellas polar.
Que los dioses te oigan compañera.Me sumo a tu homenaje buen amigo...
también hemos sufrido ese flagelo...
de mentes tan optusas y malvadas...
no entienden que los seres somos libres
que Dios nos entrego libre albedrío
para escoger entre lo malo y lo bueno
Estrellas y un cafe
Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Gracias las tuyas por tu adhesión.Me remonté a los años 80 de mi querido El Salvador, en donde las hordas guerrilleras y los pelotones de soldados se manifestaban sobre la indefensa población, matando a diestra y siniestra, cayendo niños, mujeres, ancianos y por supuesto jóvenes de un bando y otro. Gracias por compartir tan melancólico poema. Bendiciones...
Gracias Ana`por tus palabras.Terrin
excelentes letras que recrean una lacerante realidad de este siglo
que lamentable que estos hechos se sigan dando...
Mis estrellas y repuntuación
cariños
Ana
Gracias por tus buenos deseos y por dejar tu sello.Sería responsabilidad nuestra el olvidarlo.
Buenas líneas Terrin.
Veremos ahora cuanto dura este nuevo "cese"
Un abrazo.
Ante en nuevo comunicado de ETA del alto el fuego permanente
(por si fuera el definitivo), he creido conveniente recuperar
este poema escrito en el año 2000 y editado en el foro
en diciembre del 2006 para que las victimas del terrorismo
(de todos los terrorismos) nunca caigan en el olvido.
Cayó triste la noche
tras precioso crepúsculo naranja,
siempre amarillo tras la buganvilla
-que los rosales son de a palmo-.
Paciente y calma cayó la noche
a veces tila, a veces malva,
siempre escaramujo, nunca té.
Tras el laurel
al abrigo del gris
arrastrando su plomiza herencia
sorprendió la ortiga.
Ponzoñosa, verde y áspera
se dejó ver por el jardín,
tiñó el suelo de sangre
-una vez más -
y otra vez las lágrimas,
las esperas,
los rezos,
y por encima de todo
y por debajo...
la tierra.
Rindió la carne al sustrato;
sumose al jardín de los espantados
a la hora de comer.
Cambió loza por barro
en el mismo instante
que el brillante fogonazo
adormeció la luz.
Todo ello escribíose
-como todo lo trascendental -
en el momento más olvidado,
cuando duermen las almas
tranquilas sus penas.
Y volvió la paz al huerto
(de las flores de octubre)
velando tristes sus sombras,
aquellas que de un suspiro perdieron
sus pétalos más nuevos.
Unas rosas, otras rojas,
amarillas, o tal vez violetas,
bajo la tierra todas iguales,
incoloras e incruentas.
Rezan muy despacio el Rosario
al romper el día
y adormecen las plegarias al sol
sofocante del destino.
Las familias lloran a muerto
ajenas al trasiego jardinero,
y ni el viento es ya viento
ni el agua moja al caer
ni el cielo es el mismo
cuando las sombras de las cosas
pierden los pies
en una alegre mañana
de un día de octubre
a la hora de comer.
"Dedicado a la última víctima de e.t.a.,
un magistrado de Granada, un alegre
lunes del mes de octubre del 2000 que dejó de golpe de serlo"
Manuel Moral Terrín (copyright©)
Esperemos que los vampiros ya hayan tenido bastante sangre inocente.Sería responsabilidad nuestra el olvidarlo.
Buenas líneas Terrin.
Veremos ahora cuanto dura este nuevo "cese"
Un abrazo.
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