azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer contemplé la luna
tan serena y tan gentil,
siempre tan majestuosa
lucía color marfil.
A su lado las estrellas
conformaban un tapiz
de caótica armonía
con su brillo tan sutil.
Admirando aquella escena
ya no podía fingir
lo mucho que deseaba
poder hacerte feliz.
Pero aparté la mirada
porque de pronto sentí
que una terrible nostalgia
se apoderaba de mí.
Recordé cuando estudiaba
y en una ocasión leí,
que la luz que nos regalan
tarda siglos en venir.
Eso hizo que pensara,
lo que pronto comprendí:
que ya no quería verlas
si me acordaba de tí.
¿Y qué sentido tendría
si tal vez no estén allí?
-No imagino que algún día,
tu tampoco estés aquí-
Prefiero mirar la luna,
prefiero quererte a tí;
tu siempre serás hermosa,
ella siempre estará ahí.
tan serena y tan gentil,
siempre tan majestuosa
lucía color marfil.
A su lado las estrellas
conformaban un tapiz
de caótica armonía
con su brillo tan sutil.
Admirando aquella escena
ya no podía fingir
lo mucho que deseaba
poder hacerte feliz.
Pero aparté la mirada
porque de pronto sentí
que una terrible nostalgia
se apoderaba de mí.
Recordé cuando estudiaba
y en una ocasión leí,
que la luz que nos regalan
tarda siglos en venir.
Eso hizo que pensara,
lo que pronto comprendí:
que ya no quería verlas
si me acordaba de tí.
¿Y qué sentido tendría
si tal vez no estén allí?
-No imagino que algún día,
tu tampoco estés aquí-
Prefiero mirar la luna,
prefiero quererte a tí;
tu siempre serás hermosa,
ella siempre estará ahí.
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