Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escorada a mi almohada
mastico tus no palabras.
Ya ni siquiera Morfeo
acude a regalarme
los frutos de tu garganta.
Tras mis cristales,
opacados por cortinas de sal,
gritando tu nombre
se queda ronca mi alma.
Taladro un hueco en cada aurora
y en él entierro
tus no besos de espuma blanca
y las caricias que tu tacto
le niega al agua.
Y al llegar el ocaso,
Juro no quererte tanto,
ni seguir poniendo la otra mejilla
para que tu indiferencia
me siga guanteando.
...otra vez, un juramento en vano.
mastico tus no palabras.
Ya ni siquiera Morfeo
acude a regalarme
los frutos de tu garganta.
Tras mis cristales,
opacados por cortinas de sal,
gritando tu nombre
se queda ronca mi alma.
Taladro un hueco en cada aurora
y en él entierro
tus no besos de espuma blanca
y las caricias que tu tacto
le niega al agua.
Y al llegar el ocaso,
Juro no quererte tanto,
ni seguir poniendo la otra mejilla
para que tu indiferencia
me siga guanteando.
...otra vez, un juramento en vano.
05/12/06
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