Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el parque veteado de sombras, laberinto clandestino de besos amantes, un sauce llora ortigas de sulfuro y deshace sus uñas de hojas en amaneceres robados de sol y rocío.
El viento enreda su melena y arrulla a este mendigo harapiento, con campanillas de burbujas de aire contaminado, vapor de sirenas chirriantes y rumiar de martillos. Alza sus ramas sin brotes y en sus vástagos de brea, el verde humo se anilla como áspid bíblica anhelando sus frutos escondidos en tálamo de ruiseñores mudos.
Se quebranta la augusta primavera en bruma de ciudad grisácea envolviendo su tronco en aliento de ceniza.
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