Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pequeña e insignificante mota de polvo
vapuleada por los vientos del ensueño.
El destino se ríe de lo simple de tu desvelo,
inepta constructora de amores venideros.
En hoguera versas al invisible que se oculta
tras la máscara que opaca hasta la mirada
Que fácil te resulta imaginarte de la mano
bajo arboledas de suspiros desbocados.
Y tu alma sincera, llora lágrimas negras
de futuro que le sabe, reconocible y cierto.
Y tu corazón de sirena perdida en la meseta
se arranca el latido y lo encierra en la nevera.
A los ojos que te miran e invocan tu anhelo,
a los que encienden cerillas candentes de besos,
sólo les digo que sobre mi cieno no prenden
mas sí que se guarden, del dolor que aquí dejo.
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