Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién eres y por qué me llamas?
Anoche apagué la luz inmisericorde
e imaginé que otros labios me besaban.
Le cambié la voz al deseo que carcome
el alma en espera eterna y sin horizonte
y disfracé el amor, de pasión desbordada.
¿Por qué te escondes? Acaso, ¿me temes?
Si la condena es vagar como fantasmas
y encontrarnos en la linde del destino,
arrío yo este latido que me enloquece
para dejar tan sólo que un instante sueñes
que este cuerpo sediento, te pertenece.
¿Quieres que arda en el gélido infierno
con mi pecho desangrándose en quimeras?
La libertad se me escapa entre los dedos
y deja, en el embozo del anhelo, las cadenas
que me anclan a esta efímera promesa
de abrazarnos olvidándonos del tiempo.
No sé lo que sientes ni sé lo que pretendo
queriendo desmedida, lo que no tuve ni tengo
Laberíntica, la vida es un despiadado juego
donde se desgrana mi corazón sin esperanza.
Sherezade, contándole a la luna sus desvelos
que sultana, sentencia al acero de su guadaña.