Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te escribo desde el pasado con trazo de lágrima incendiada. En la cúspide del infortunio danzan las sombras que codiciosas, fagocitan en avaro desprecio, cada rayo que se posa en tu mirada. Postrada en sus etéreas formas dejo en pincel de fábula, la inocencia de cada sueño que ansió ser vívido reflejo de realidades y que hoy, sólo es cáscara que alguna vez guareció semilla de deseo.
Desde el ayer y a punto de descumplir otro año, de que otra arruga se trace en tus ojos como anillo de tronco, te grito que no cejes en el empeño. El camino se retuerce con tiempo extraviado que trashumante, se te escapa entre los dedos. Aférrate a cada segundo como si fuera el último pulso que entregaste a los cielos de Marte y sigue luchando porque la felicidad roce tu pecho aunque sea, el aleteo de un fugaz instante.
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