Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tórtola se marcha en vuelo raso
deja atrás la condena del abrazo
quedándose tan hueco mi regazo
que ni la sombra llena ya este ocaso.
En caudal de amargura se tropieza
el tictac del reloj de aguja aviesa
y al compás perturbado el alma presa
inmóvil se contempla con pereza.
Del espejo quebrado que desliza
la imagen de mi rostro sin sonrisa
la mácula del miedo es tan precisa
que rebosa mi pecho y le hace triza.
Tan sólo soy un títere indeciso
en búsqueda del nudo corredizo
que libere la voz que aquí esclavizo
y me lleve de nuevo al paraíso.
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