L
Luis Delamar
Invitado
Te he venido a contar, querida compañera
que el cariño otra vez reverdece en mi vida
aunque evite aceptar mi mente confundida
que una nueva mujer, ilusionada espera.
Me avergüenza admitir que mi boca mintiera,
me embriagué del dulzor de esa cama prohibida
y me arrastré a libar de piel desconocida
renegando de ti, una noche cualquiera.
La encontré sin querer; lo prometo, mi esposa,
hoy es dueña de mí, y me ha ofrecido tanto
que he tornado a admitir que la luna es hermosa.
A rogar tu perdón hoy vuelvo al camposanto,
a decirte mi amor dejándote una rosa,
cuanto rezo por ti… cuán perpetuo es mi llanto.
que el cariño otra vez reverdece en mi vida
aunque evite aceptar mi mente confundida
que una nueva mujer, ilusionada espera.
Me avergüenza admitir que mi boca mintiera,
me embriagué del dulzor de esa cama prohibida
y me arrastré a libar de piel desconocida
renegando de ti, una noche cualquiera.
La encontré sin querer; lo prometo, mi esposa,
hoy es dueña de mí, y me ha ofrecido tanto
que he tornado a admitir que la luna es hermosa.
A rogar tu perdón hoy vuelvo al camposanto,
a decirte mi amor dejándote una rosa,
cuanto rezo por ti… cuán perpetuo es mi llanto.
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