Ciela
Poeta veterano en el portal
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
Podrías tener mi pecho.
Tal vez elijas otro, más oscuro,
o el ombligo
de angustias desmadradas.
Qué más podría darte
si estoy rota de nosotros
y hoy reniego
de la insistente adolescencia
de mi piel.
Podrías tener mis manos.
Pero no.
Sé que te pesa
la fuerza descomunal
de estos nudillos
que acariciaron,
tantos cadáveres.
Hasta el propio.
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
Me alejo así,
de tus tremendas épicas,
de tu ginebra seminal
y panfletaria.
Inútil soy,
oligofrénica,
a la hora de espantar
los monstruos
que te albergan.
Podría darte
mi locura y mi cordura,
sus yemas invencibles,
vulnerables.
El desafío de apretarnos
a lo más cierto:
a esta pulsión de vida
desnuda de artilugios,
despojada de todos los imperios.
Esos que probaste,
perdiste y te perdieron.
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
Qué hacer si quien te lleva
es la furiosa arrogancia de la Muerte.
Qué más hacer
que apretarte
a mis caderas,
estrechas pero inmensas
en su afán
de rescatarte.
Al diablo con el Futuro
si esta noche,
cada micrón de mí
y mis protoplasmas
se sienten vanos.
Porque Fracaso, Amor,
cuánto Fracaso
y quien te gana
es Tánatos.
Podrías, al menos impregnarte
de estos gritos de amor.
Pero ni me leerás
amor-venablo.
Así me pongo el camisón
de espanto.
Insomniaré
pretérita imperfecta,
así que no lo Olvides:
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
Por Todos los ConFines.
Podrías tener mi pecho.
Tal vez elijas otro, más oscuro,
o el ombligo
de angustias desmadradas.
Qué más podría darte
si estoy rota de nosotros
y hoy reniego
de la insistente adolescencia
de mi piel.
Podrías tener mis manos.
Pero no.
Sé que te pesa
la fuerza descomunal
de estos nudillos
que acariciaron,
tantos cadáveres.
Hasta el propio.
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
Me alejo así,
de tus tremendas épicas,
de tu ginebra seminal
y panfletaria.
Inútil soy,
oligofrénica,
a la hora de espantar
los monstruos
que te albergan.
Podría darte
mi locura y mi cordura,
sus yemas invencibles,
vulnerables.
El desafío de apretarnos
a lo más cierto:
a esta pulsión de vida
desnuda de artilugios,
despojada de todos los imperios.
Esos que probaste,
perdiste y te perdieron.
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
Qué hacer si quien te lleva
es la furiosa arrogancia de la Muerte.
Qué más hacer
que apretarte
a mis caderas,
estrechas pero inmensas
en su afán
de rescatarte.
Al diablo con el Futuro
si esta noche,
cada micrón de mí
y mis protoplasmas
se sienten vanos.
Porque Fracaso, Amor,
cuánto Fracaso
y quien te gana
es Tánatos.
Podrías, al menos impregnarte
de estos gritos de amor.
Pero ni me leerás
amor-venablo.
Así me pongo el camisón
de espanto.
Insomniaré
pretérita imperfecta,
así que no lo Olvides:
Somos Los Sin Futuro
Por Todos los ConFines.
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