alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
NO HIZO FALTA VOLVER
Al contemplar tus ojos,
veo tu alma que resplandece,
transparente es tu mirada,
mi fervor quiere que te bese.
Mi alma reluce y goza
ante el llamado de tu boca ardiente,
róbame ese beso en un suspiro,
así mis labios no escoltaran indiferentes.
Tu mirar tranquiliza mi corazón,
con verte el mundo desaparece,
Solo tu energía acariciando mi ilusión,
un cautivo me atrapa y crece.
Soy elixir de tu lamento,
desorientada entre tus manos mi mirada,
no te entregues si el tiempo es lento
disfruta cautivado mi calma.
Tus ojos entusiasman mi pasión.
dulce como la miel, iluminas mi deseo,
suavemente pienso sosegado,
es perdida locura y emoción.
Retocemos este juego desenfrenado
al afluir esencias de ternura,
recorriendo, explorando los rincones
de nuestros cuerpos sin vestiduras.
Yo sabía que volverías algún día,
hace mucho tiempo, con vientos eternos,
los dos fundidos antes de esta vida,
el destino no falla, teníamos que vernos.
No hubo día en que me fui de tu lado,
no hizo falta entre la brisa volver,
aflore de tus pletóricos labios,
junto a ti ¡mi amor! Permaneceré.
Andres Maizel y Alecalo
Al contemplar tus ojos,
veo tu alma que resplandece,
transparente es tu mirada,
mi fervor quiere que te bese.
Mi alma reluce y goza
ante el llamado de tu boca ardiente,
róbame ese beso en un suspiro,
así mis labios no escoltaran indiferentes.
Tu mirar tranquiliza mi corazón,
con verte el mundo desaparece,
Solo tu energía acariciando mi ilusión,
un cautivo me atrapa y crece.
Soy elixir de tu lamento,
desorientada entre tus manos mi mirada,
no te entregues si el tiempo es lento
disfruta cautivado mi calma.
Tus ojos entusiasman mi pasión.
dulce como la miel, iluminas mi deseo,
suavemente pienso sosegado,
es perdida locura y emoción.
Retocemos este juego desenfrenado
al afluir esencias de ternura,
recorriendo, explorando los rincones
de nuestros cuerpos sin vestiduras.
Yo sabía que volverías algún día,
hace mucho tiempo, con vientos eternos,
los dos fundidos antes de esta vida,
el destino no falla, teníamos que vernos.
No hubo día en que me fui de tu lado,
no hizo falta entre la brisa volver,
aflore de tus pletóricos labios,
junto a ti ¡mi amor! Permaneceré.
Andres Maizel y Alecalo
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